Poesía,

Tres poemas de Emilio Paz Panana

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(San Martín de Porres, Lima, 1990). Es egresado de la carrera de educación, especialidad de Filosofía y Religión, por la Universidad Católica Sedes Sapientiae. Autor de Septiembre en el silencio (Club de Lectura Poética, 2016), Laberinto de versos (La Tortuga Ecuestre N° 384, 2018) y La balada de los desterrados (Ángeles del Papel Editores, 2019), así como también de la Antología Virtual Discursos Estéticos (Liberoamérica, 2019). Obtuvo el IX Premio Internacional de Cuento y Poesía El Parnaso del Nuevo Mundo 2019 en la categoría de cuento, así como el Mes de las Letras 2017 por su cuento ¿Qué es la poesía? Otorgado por la Fundación Marco Antonio Corcuera. Fue invitado a participar en el V Festival Internacional Primavera Poética de la ciudad de Lima y al XXI Enero en la Palabra en la ciudad del Cusco. Poemas suyos han sido publicados en diversos medios impresos y electrónicos de Perú, México, Costa Rica, Ecuador, Chile, Argentina, Estados Unidos, India, Brasil, Venezuela y España. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, portugués y tamil. Ha participado en diversos congresos de filosofía y ha publicado ensayos académicos en torno a la relación entre estética, educación y poesía. Actualmente dirige el blog El Edén de la poesía.


POEMAS
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ESTÁ BIEN ENAMORARSE A LOS CATORCE AÑOS
Está bien enamorarse a los catorce años
y correr el riesgo de perder la virginidad.
Sentir el culmen sexual en la genitalidad descubierta
y entregarse a Eros sin pecado ni consciencia.
Está bien enamorarse, masturbarse, entregarse,
extasiarse y todo aquel verbo que conjugue con el
sexo repetitivo que cae sobre la cama
y sobre la humedad de la mano.
El alma no pesa, aunque parezca que carga,
porque el alma pesa lo que pesa la pena.
Está bien enamorarse a los veinte años,
sin dolor ni tristeza,
con los pómulos caídos por los exámenes parciales,
por la compañía interesada de los amigos universitarios,
experimentando el olvido y el cansancio
después de la marginal exposición
de nuestra intimidad tras salir del armario.
Está bien, el alma no pesa,
solo pesan las palabras de nuestros padres.
Está bien enamorarse / desenamorarse
cuando lleguemos a la edad de los cuarenta años
y tengamos un frío cañón en la sien.
Así dejar que corra el sentido y la palabra
sobre un charco que se transforma en un espejo
y una última lágrima que caiga
para darle el toque de sabor
a la laguna de la falsa memoria.
El peso del alma
es lo que queda después de la muerte
y de quebrarse el corazón
por el amor aceptado / negado.
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LOS MILAGROS NO OCURREN EN OCTUBRE
Los milagros no ocurren en octubre
ya lo había dicho Reynoso
entonces comencemos a pensar en que los milagros
pueden ocurrir a mitad
cuando los niños salen de vacaciones
y un cochebomba explota en la cabeza del abuelo.
Los milagros no ocurren en octubre,
Dios se encuentra de vacaciones
y las mujeres ya no se casan.
Los hombres van vistiendo de terno por la calle,
por aquel pisa almas que siempre huele a azufre
y a gotas de semen de gato.
Los milagros no ocurren en octubre
ni en los otros meses del año
para quien no puede pagar un colegio particular
de alguna congregación religiosa
y que le asegure el ingreso a la Católica del Perú.
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QUEBRANTAHUESOS
Un gato nace de mis ojos
camina sobre mis brazos
araña mis muslos
desgarra mis órganos sexuales.
Mis genitales cuelgan
así como cuelgan mis miedos.
Huesos quebradizos que ya no sostienen
el cuerpo violentado.
¿Quién soy?
Soy la sombra de un gato
que asesina a mi pena.