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«La poesía es cotidianidad». Entrevista y dos poemas de Natalia Gómez

NataliaGomez

La poesía de Natalia Gómez (Campeche, México, 1991) siempre está relacionada con la vida fuera del poema, con la cotidianidad de quien escribe. En esta ocasión, la propia poeta nos da algunas pistas acerca de la naturaleza, y los pormenores circunstanciales, de su proceso creativo. En exclusiva para Carruaje de Pájaros, cinco respuestas y dos poemas de Natalia Gómez.

Manuel Iris


1.- ¿Cuál es tu definición de poesía?

La poesía es cotidianidad, y no me refiero solo a la cotidianidad como algo constante o monótono, me refiero a que lo cotidiano es tan vivo como un elefante o una lombriz y está testarudamente en movimiento como lo que solemos ver a diario por las calles, en la escuela a la hora del recreo o en el golpeteo del viento en la copa de los árboles. Para mí la poesía está enmarañada en quienes platican en el transporte urbano o en alguna parada de autobuses, también de aquellos que no tienen nada por decir y solo miran el teléfono cada cinco segundos. Creo que la poesía puede, incluso, estar en el fondo de un alcantarillado con la basura amontonada, una memoria o en el cuerpo putrefacto de un perrito atropellado. En fin, que la poesía puede ser principio o final, muerte y nacimiento, ruptura y acuerdo, fortaleza y quiebre del lenguaje… En resumidas cuentas y para no extenderme o inventar de más.

2.- ¿Cuáles son las recompensas de este oficio, y cuáles son sus dificultades?

Creo que una de las dificultades a las que me he enfrentado es hacerme espacio para trabajar el texto. Laboro en varias escuelas, por algunas horas en cada una, pero eso no solo significa estar frente al grupo, sino también el proceso para las cuestiones administrativas y eso toma mucho tiempo. Mayormente escribo mientras me muevo de una escuela a otra, en el block de notas de mi celular, pero ahí puede quedar el esqueleto del poema mucho tiempo antes de que se me haga por fin sentarme, revisarlo y “corregirlo” – trabajarlo, limpiarlo, tacharlo, etc.-

Desde mi perspectiva la escritura puede ser maravillosa y tortuosa porque, además de tiempo, exige atención, así que uno puede sufrirlo y disfrutarlo en la misma medida. Hay quienes dicen que la poesía no libera ni ayuda a sobrevivir, pero en mi caso sí me ha aventado algunos salvavidas cuando más lo necesité, sobretodo porque suelo ser altamente sensible, aprehensiva y con una alta tendencia al sobrepensamiento, el overthinking. Desde este punto, para mí escribir es, a veces, una manera de meditación consciente.

También puedo decir que otra gran recompensa ha sido la posibilidad de encontrarme en otras letras, así como coincidir con personas de cerca, de lejos, de varios lares, conocerles, conocer sus propuestas y sus inquietudes, aprender.

3.- ¿Para quién escribes?

La primera vez que me hicieron esa pregunta respondí que, para mí. Después de algunos años, confieso que no estoy del todo segura ni de acuerdo con la respuesta, porque sí, de cierta manera lo que escribo tiene que agradarme, pero también me agrada cuando alguien me menciona que me ha leído. Mis padres son descendientes indígenas que lograron concluir su primaria y nada más, alguna vez cuando leía poemas en voz alta y ellos escuchaban, me comentaban que no lograban entenderle porque el lenguaje era muy fufurufo. De cierta manera pienso en eso cuando escribo, pienso en lo que hay que decir y la manera de decirlo, intento que el lenguaje sea simple y accesible para cualquiera a quien pueda llegarle.

4.- ¿Cómo es ser poeta, y poeta mujer, en México y en tu Estado?

No sé si decirme poeta, no me lo considero en toda la extensión de la palabra porque no respiro y sudo poesía, pero, irónicamente, agradezco cuando me consideran y llaman así. Recuerdo, alguna vez cuando iniciaba – sigo en el inicio, pero con más edad-, toparme con otros poetas que me leían con desaire y recelo, yo creo que no solo porque era mujer, sino porque también era menor que ellos. Sé que eso no solo me ha ocurrido a mí porque he coincidido con otras escritoras que tienen historias similares. Creo que sí es importante el trato que le puedes dar al otro, impulsar si ves un interés, ser asertivo, compartir consejos porque la literatura no merece recelos ni envidias o menosprecios, necesita seguirse haciendo y creciendo, aunque la cantidad no augure calidad.

Me da gusto ver que la participación de las mujeres en la poesía va haciéndose más notables, he conocido a poetas y narradoras con una voz durísima y con harta calidad, es impresionante y precioso ver que esto viene de personas cada vez más jóvenes que no tienen miedo de arriesgarse porque sí, la poesía es un riesgo.

En cuanto a ser poeta en mi Estado, creo que es algo que ya hemos platicado en alguna ocasión y sigo en lo mismo, es difícil cuando las personas que están en el ramo burocrático, llámese gobierno, secretaría de cultura y demás, no se dan el tiempo de mirar ni de acercarse a lo que se está haciendo, en parte porque pareciera que no somos lo que conocen o somos de su agrado por no hablar de lo local, el malecón o las torres de catedral, a lo mejor porque no confían en nuestro talento o porque quizá no les trae beneficio alguno, puede haber muchas interpretaciones. He visto en un par de ocasiones que se le suele mirar hasta que tiene alguna distinción más allá del estado y a veces ni así. Además, ahora no hay espacio de talleres, encuentros o eventos literarios, solo unos muy contados. En fin, tampoco quiero decir que todo sea responsabilidad de las autoridades estatales, pero sí es importante fomentar la práctica porque en Campeche siempre se ha hecho literatura, sí se sigue haciendo, aunque no siempre salga a la luz.

5.- ¿Qué esperas que tus poemas causen en quien te lee? ¿Piensas en ello?

No he pensado en ello conscientemente, porque habrá personas a quienes les guste mis poemas y también a las que no, a las que les provoque repugnancia, ternura, flojera… y todo eso es totalmente válido. Lo que sí espero es tratar de hacerlo medianamente bien, medianamente decente y que, si llega a alguien, este pueda reconocer lo que ahí se dice y posiblemente encontrar un poco de sí, un poco de la realidad, un poco de lo que le rodea.


DOS POEMAS

QUISIERA PODER MOSTRARTE
Padre
que llevo una flor
de tu pueblo
tatuada bajo el brazo
Decirte
que a lado de ello
guardo un espacio
para tatuar
el bordado de mamá
Quisiera contarte
todas las formas
en que me rompieron el corazón
al aceptar que alguien
me tratara como objeto
Quisiera decirte
que un hombre una vez me violó
que mi hermana también lo hizo
mientras me decía puta
y en ambos casos
callé por no entender
lo que pasaba
Quisiera contarte
papá
que aun así
creo en el cuerpo
como decisión propia
y la maternidad
como voluntad
porque la esposa no es
ni nunca será
propiedad del marido
Quisiera
Igualmente decirte
que las drogas
me deprimen tanto
como las piezas de Beethoven
Quisiera poder decirte
Padre
pero sé que la lluvia
seguirá inundando
nuestra casa.

.

MADRE
no quiero decirte palabra alguna
que haga rasgar tu seno
no quiero que duela la teta
la piel del vientre
ni los pliegues de tus labios
Madre
no me preguntes por lo que he hecho
o por lo que he sido
no me mires como miras
a los muertos en su ataúd
que aun con todo lo que me ha llegado
me siento más viva que el perro negro
que duerme en la puerta de la casa
al que todos dan de comer
y acarician
pero no tiene hogar
Madre
yo también ladro y muerdo
también defiendo mi cuerpo de quien me daña
excepto de ti
Si quieres puedes golpearme
y echarme fuera de tus raíces
arrojar mi cordón umbilical por el barranco
en que me concebiste
Solo no me mires como ves
a la gente que muere en carretera
que yo me siento tan viva
como la paloma
que come lo que sea
que tiras al jardín
Madre
Yo también sé volar
y posarme en cable alguno sin quemarme
excepto esta vez
Madre
no quiero decir que soy
lo que nunca hiciste.