Poesía,

Soñé con gaspar yanga, poema de Guillermo Hidalgo

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(Ciudad de México, 1996). Es egresado de la licenciatura en Lenguas Modernas en Español por la UAQ. Autor de los libros de poesía Cementerio Club (Herring Publishers, 2017), Pabellón/E (Abismos, 2018) y Poética-Noir (Herring Publishers, 2018). Ha sido becario del IX Curso de Creación Literaria para Jóvenes Escritores de la Fundación para las Letras Mexicanas y la Universidad Veracruzana (2017) y del Festival Interfaz (2018).


POEMAS

uno
hay poemas que se parecen mucho a la muerte,
pensó yanga
una mañana del siglo dieciséis,
siglo lleno de rosas
& bombas & obras de arte,
siglo lleno de adictos a los negros & al azúcar.
no era la primera vez que yanga organizaba
una rebelión contra la corona española,
contra las enfermedades venéreas:
yanga asustado,
yanga asesino,
yanga sin párpados
ni labios,
mirando a través de sus tobillos,
del tiempo,
del universo,        pensando
en los reinos perdidos del siglo veinticinco,
en las bocas caníbales del siglo veinticinco,
siglo lleno de condones
& de lluvias ácidas que terminan con los restos de la civilización
& sus tumbas
& su petróleo
& sus ediciones post-nucleares de libros de chejov ::::::

yanga estaba seguro que chejov encarnaría siglos después
en un niño africano
lleno de lombrices & magma,
me lo dijo mientras se cepillaba los dientes,
mientras pensaba en fundar su propio pueblo
libre de la narco-corona al norte de veracruz,
en el lugar justo donde las pestañas ya no raspan,

¿te das cuenta, yanga, que no hay guerra terminada?
que te pareces tanto a un musulmán lleno de serpientes
o a un monje budista lleno de espejos & fuego,
le dije
mientras buscaba sus encías por todas las dimensiones,
se ve que sabes que el hombre se repite,
te hubiera gustado la poesía de ossip mandelstam,
te hubiera gustado size & su post-punk mexicano,
te hubieran encantado tanto los aviones
& sus armas.

dos
después de ganar la batalla contra la corona
& combatir contra la industria azucarera
¿yanga habrá ido al cielo?
me preguntaste días después
porque nuestros sueños seguían manchados
& la ciudad seguía siendo un espejismo,
como si nadie caminara por las calles
& el país entero nos quemara los brazos con sus últimos cigarros.
méxico sigue siendo un país de adictos,
te dije
mientras hojeabas mi libro de mircea eliade
donde guardo una fotografía, la fotografía de mis muertos.
quizá sea culpa de los estados unidos
& su fascismo
& su perdón
& su humanidad
& su destrucción
& su transexualismo
& su homofobia
& sus paredes
& sus rostros
& sus soldados
& su amor
su inmenso amor hambriento de horrorosas montañas invertidas,
pero quizá solo sea culpa de nuestros padres,
respondí,
& de cada persona que hemos acariciado
& que no se atreve a llenarnos la córnea con cianuro.
porque los milenios & los ríos se cruzan
dejándonos ciegos, huecos,
como si el paraíso empezara,
un paraíso poblado por negros, pastizales & jeringas.
yanga seguro se olvidaría de tu nombre,
escribiste en la pared con el sharpie que encontraste
debajo de mi cama.