Poesía,

Tablada y el atrevimiento poético

JuanJose_

José Juan Tablada fue un poeta, sin género de dudas, atrevido. Seguimos aprendiendo de él la valentía del caligrama, esa forma ostentosa del poema. Aquel que dedica a Li. Po, en sus palabras, «uno de los siete sabios del vino», es innovador y maravilloso, pero ciertamente barroco. Borges, por citar a un poeta, fue de aquellos hombres que prefirió la simplicidad. Y sin embargo, Tablada fue el principal promotor del haikú en México. Por ejemplo esas pocas palabras que dedica a la visión de un sauce: «Tierno saúz / casi oro, casi ámbar, / casi luz…». El poema funciona como una partícula indivisible, un átomo, porque nada le sobra y está completo.

Dos formas completamente antitéticas hasta en su propio nacimiento, una oriental y la otra francesa, dibujan, como en el cálculo de la distancia entre dos puntos, una recta incierta. Todavía debe desplegarse ese ingenio matemático. El modernismo quiso dar respuestas y descubrir (si no fundar) el espíritu hispanoamericano. Las vanguardias se encargaron de derrumbar toda la orfebrería verbal que pretendió Rubén Darío. No en valde se dice de Tablada que fue el primer vanguardista del país. Aunque, como es natural, la ruptura –o las múltiples rupturas– que supusieron los Huidobro, Vallejo y otros tantos, nos colocan de nuevo ante la encomienda de la identidad. Para Eduardo Milán, después de todos esos movimientos y nombres, nadie supo ya cómo escribir. Y quedaron habilitados todos los registros.

Con esta breve selección conmemoramos, en su natalicio, a uno de los poetas más influyentes del país.


DUELISTAS
Sus sendas balas
dan la vuelta a la tierra en un instante
y ambos caen heridos por la espalda…

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APARICIÓN
La mujer que aparece, surge
en medio del apoteosis de un perfume
o escondida como una violeta
en el núcleo de sombra de la estrella.
Intermitente copo de espuma
en el oleaje de la música.
Vaso de champaña y nieve
en la sed de la fiebre
que nos hunde en la alberca tibia y clara
de una inmensa esmeralda
y nos abre en la aurora
los ojos que cerramos en la sombra!

.
LA CRUZ DEL SUR
Las mujeres de gestos de madrépora
tienen pelos y labios rojo-orquídea.
Los monos del Polo son albinos
ámbar y nieve y saltan
vestidos de aurora boreal.
 
En el cielo hay un anuncio
de Óleo-margarina
He aquí el Árbol de la quinina
y la Virgen de los Dolores
el Zodiaco gira en la noche
de fiebre amarilla
la lluvia encierra todo el trópico
en una jaula de cristal.
 
Es la hora de atravesar el crepúsculo
como una cebra hacia la Isla de Antaño
donde despiertan las mujeres asesinadas.

 .
PÁJARO
Quedan las huellas.
Voló el canto…


¡JA…! ¡JA…! ¡JA…! ¡JA…!
La Reina de Saba — desnuda cual Lady Godiva — y crudamente pintada — como en las acuarelas infantinas — amazona peregrina — en un caballo de baraja — doctor en el “rentoy” — rumbo a los gallos de la Gran Feria de Lagos — (Lagos de bermellón — surcados por garzas y patos — absolutamente paradisíacos) — noches tachonadas de fuegos artificiales — de todos colores — flores frutales entre zodiacos de plata — sobre la noche de negra laca
Y en todo el horizonte crepuscular el brillo
¡único de una manta de Saltillo!
Oh hemisferio
de cóncavo júbilo y pueril misterio,
Nao de China
flotando en el agua de la tina
de la hidroterapia sabatina;
presea de mi niñez
te llevará la testa mía
como una fez
a un futurista baile de fantasía;
policroma fiesta
yustapuesta
a esta
testa
con tus animales
de ojos angelicales
tus venados azules
¡y tus flores frutales!
Flora que kaleidos — copió — en sus dechados mi abuela y vislumbró — mi ojo infantil — al través de una almendra del candil…
Oh crátera del super tinacal
tinta en zumo de vides mexicanas,
coróname las canas
y disuelve mi esplín septentrional
en cabal
ímpetu Dadá
¡oh, la, la!
¡Ja, Ja, Ja!
¡Jicara de Olinalá!

 .
MONO
El pequeño mono me mira…
¡Quisiera decirme
algo que se le olvida!

 
QUINTA AVENIDA
¡Mujeres que pasáis por la Quinta Avenida
tan cerca de mis ojos, tan lejos de mi vida!…
 
¿Soñáis desnudas que en el baño os cae
áureo Jove pluvial, como a Danae,
o por ser impregnadas de un tesoro,
al asalto de un toro de oro
tendéis las ancas como Pasifae?
 
¿Sobáis con perversiones de cornac
de broncíneo elefante la trompa metálica
o transmutáis, urentes, de Karnak
la sala hipóstila, en fálica?
 
¡Mujeres fire-proof a la pasión inertes,
hijas de la mecánica Venus made in America;
de vuestra fortaleza, la de las cajas fuertes,
es el secreto… idéntica combinación numérica!