Poesía,

Vino y muerte en la poesía de Elsa Cross

Elsa

Poeta, ensayista, traductora y profesora, Elsa Cross nació en la Ciudad de México el 6 de marzo de 1946. Se formó en el taller de Juan José Arreola y estudió Filosofía en la UNAM, donde obtuvo maestría y doctorado, además de desempeñarse como profesora titular de Filosofía de la Religión. Su Poesía completa (1964-2012), publicada por el FCE, reúne varios libros premiados en México y el extranjero. Entre sus poemarios recientes destacan Libro de Horas (2020) y Nepantla(2019), además de traducciones de su obra en distintos países. Ha publicado ensayos sobre Nietzsche, misticismo, arte y poesía, y ha traducido poesía del inglés y el francés.

Su obra ha sido reconocida con numerosos premios, como el Nacional de Poesía Aguascalientes (1989), el Xavier Villaurrutia (2007), la Medalla Bellas Artes (2012) y el Premio Nacional de Artes y Literatura (2019). Desde 1984 ha sido profesora en la UNAM, impartiendo cursos sobre filosofía de la India, mitología comparada y poesía. Creadora emérita del Sistema Nacional de Creadores de Arte, ha realizado estancias en Francia, Grecia y EE.UU. para proyectos de escritura y traducción, además de participar en exposiciones y colaboraciones interdisciplinarias


DITIRAMBOS, 6

Vestido de abismo,

desprendes de tu paso

……………………..al ser nombrado

tu brillo más oscuro.

Ebrio,

………….………….más que ese fondo,

Terso,

………….más que la noche en que me envuelves.

Oh Tenebroso,

………….………….oh Tremendo,

allí te escondes.

Cuando despiertas nada queda.

 

Y yo estoy entre mi sueño

………….…………. y tu despertar.

Voy de mi aliento a tu párpado,

estoy en juego

………….–como las cosas otras

………….que aniquilas

………….………….cuando abres los ojos.

.

XAINÁ

El vino no se agota

bajo el exceso de la buganvilia.

Lejos, olas incontenibles

brillan en la bahía.

Ah, premura del dios

penetrando estos desbordamientos.

Sentidos vulnerables

ante una gota del vino de su substancia.

 

Las palabras se vuelven

                                   oleaje múltiple,

se filtran más allá de la piel

hasta ese rumbo ebrio

donde el mar

            el mar recomienza

sus odas.

.

TRENO

Qué abismo de tristeza éste que asoma

cuando veo tu frente fría,

tus ojos idos hacia el sueño.

 

En el columpio engañoso de la noche

fueron quedando tus palabras,

tu risa festiva

y el canto ante el presagio de tu partida.

Te sonreía, igual que una amante,

tu propia muerte,

propiciaba ligera un paso de danza–

                                   tu paso en falso.

Y la caída

junto a los trenes y el bullicio,

en un lugar de paso

                        –como este mismo mundo.

 

Qué tristeza amaneció,

cómo de pronto las cosas tuyas,

los sitios que recorríamos

siguieron allí, deshabitados.

Y el dolor cede paso

al ánimo de verte como entonces,

de hablarte dondequiera que estés.

 

Limpia muerte de blanco.

Sólo el asombro dibujado en tus ojos,

abriendo en los labios la última vocal.

 

Así quedamos sin ti,

viendo en la noche

la aglomeración de recuerdos

como espíritus errantes,

cerrando un portón a sus solicitudes inclementes,

antes de ser llevados por ellos

en una borrasca.

.

GANGES, 3

Creces en la muerte.

A más tiempo de tu no estar aquí,

de tu vida otra,

más enigmáticos los pasos

de lo que aquí viviste,

y lo que allá vas forjando

en un silencio que se rompe

cuando dejas caer tu risa

por la hendidura de los mundos,

o llegas en sueños

a deambular como si nada.

Pero allá, en esas cumbres o riberas,

esos paisajes sin substancia,

¿a dónde vas?

¿qué cosas ves?

¿qué sientes?

Y aquí,

donde la densidad del tiempo

a cada instante crece,

tus huellas en dondequiera.

.

CODA, I

De todo lo que fue

sólo una leve reverberación,

un halo difuso.

Los días y su peso

son una brizna apenas

atrapada en la memoria.

Y al entrar en ella

todo lo altera.

Reduce o desenvuelve

el paso del gato en el jardín,

la sombra en la terraza,

el espacio de fondo.

Y eso también se va.

Todo es apenas esa brizna,

un brillo disparejo,

una mancha.