Yehuda Amijái es considerado uno de los poetas más influyentes de la literatura israelí moderna. Nacido el 3 de mayo de 1924 en Wurzburgo, Alemania, como Ludwig Pfeuffer, emigró con su familia a Palestina en 1935. Participó en la Segunda Guerra Mundial con la brigada judía del ejército británico y en la Guerra de Independencia de Israel. Falleció en Jerusalén el 22 de septiembre de 2000.
Su poesía se caracteriza por el uso del hebreo coloquial, incorporando elementos de la vida cotidiana, la historia y la religión, con una mezcla de ironía y profundidad emocional. Amijái abordó temas como el amor, la guerra y la identidad judía, convirtiéndose en una voz representativa de la experiencia israelí contemporánea. A lo largo de su carrera, recibió numerosos reconocimientos, incluyendo el Premio Shlonsky (1957), el Premio Brenner (1969), el Premio Bialik (1976) y el Premio Israel de poesía hebrea (1982). Además, fue propuesto en varias ocasiones para el Premio Nobel de Literatura.
La traductora y académica Claudia Kerik ha sido fundamental en la difusión de la obra de Amijái en el mundo hispanohablante. Publicó la primera antología en español, Poemas escogidos, en 1986, y una segunda edición corregida y aumentada en 1990. En 2019, presentó Mira, tuvimos más que la vida: nuevos poemas escogidos, una selección que abarca desde su primer poemario hasta su último libro, incluyendo un fragmento del poema grabado en su tumba.
DIOS ESTÁ LLENO DE PIEDAD
Dios está lleno de piedad,
si lleno no estuviera Dios todo de piedad
habría piedad en el mundo y no sólo en Él.
Yo, que junté flores en la montaña
y reparé en todos los valles,
yo, que traje de las colinas cadáveres,
sé contar que el mundo está vacío de piedad.
Yo, que fui rey de la sal junto al mar,
que estuve parado indeciso junto a mi ventana,
que conté los pasos de los ángeles,
que mi corazón levantó pesas de dolor
en las terribles competencias.
Yo, que sólo uso una pequeña parte
de las palabras que hay en el diccionario.
Yo, que debo descifrar enigmas a pesar mío,
sé que si lleno no estuviera Dios todo de piedad
habría piedad en el mundo
y no sólo en Él.
.
EN LA MITAD DE ESTE SIGLO
En la mitad de este siglo nos volvimos el uno hacia el otro,
con medias caras y ojos enteros,
como una antigua pintura egipcia
y por breve tiempo.
Acaricié tu pelo en dirección opuesta al viaje,
nos llamamos
como exclamando nombres de ciudades en las que nadie para
a lo largo del camino.
Bello es el mundo que madruga para el mal,
bello es el mundo que duerme para el pecado y la piedad;
en la mezcla de ser juntos, tú y yo,
bello es el mundo.
La tierra bebe a los hombres y sus amores
como vino, para olvidar. No podrá.
Y como el contorno de las montañas de Judá,
tampoco nosotros encontraremos reposo.
En la mitad de este siglo nos volvimos el uno hacia el otro,
vi tu cuerpo, dando sombra, esperándome.
Las correas de cuero para un largo viaje,
ceñidas hace tiempo en diagonal sobre mi pecho.
Hablé en alabanza de tus caderas mortales,
acaricié tu pelo en dirección al viaje,
toqué tu carne, presagio de tu fin,
tu mano, que nunca ha dormido,
tu boca, que quizás cantaría.
El polvo del desierto cubrió la mesa
sobre la cual no comimos.
Mas escribí allí con mi dedo las letras de tu nombre.
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VIOLENTO Y AMARGO
Violento y amargo llegó el final,
mas lento y dulce fue el tiempo entre nosotros,
lentas y dulces fueron las noches
cuando mis manos no se tocaron entre sí, desesperadas,
sino entre ti amorosas, pues tú las separabas.
Y cuando te penetraba, una gran felicidad
podía entonces medirse
con la precisión de un agudo dolor. violento y amargo.
Lentas y dulces fueron las noches,
amargo y rechinante como la arena es el ahora.
“Seamos sensatos”, y otras blasfemias semejantes.
Y mientras más nos alejamos del amor,
más tenemos que abundar en palabreos,
palabras y oraciones largas y ordenadas.
Si nos hubiéramos quedado juntos, habríamos podido
ser silencio.
.
LO HICIMOS
Lo hicimos frente al espejo
y a la luz. Lo hicimos en la oscuridad,
dentro del agua y en los altos pastizales.
Lo hicimos en aras del hombre
y en aras de la bestia y en aras de Dios,
pero ellos no quisieron saber de nosotros,
ya habían visto muchos así.
Lo hicimos con imaginación y a colores,
en una mezcla de pelo rojizo con marrón
y con difíciles ejercicios
para el corazón. Lo hicimos
cual bicicletas y como animales sagrados
y como la carroza de los profetas.
Lo hicimos con seis alas
y seis piernas, pero los cielos
eran tan duros por encima de nosotros
como la tierra del verano debajo nuestro.
.
DESATAR FIERAS MEMORIAS
Pienso en estos días en el viento sobre tu pelo
y en mi llegada al mundo antes que tú
y en mi salida a la eternidad antes que tú;
en las balas que a mí no me mataron
sino a mis amigos,
que fueron mejores que yo
porque no siguieron viviendo;
y pienso en ti, parada ante la estufa, desnuda en el verano
o reclinada sobre el libro para ver mejor
a la última luz del día.
Mira, tuvimos más que la vida,
ahora tendremos que balancearlo todo
con pesados sueños, y desatar
fieras memorias sobre lo que una vez fue hoy.
.
PON TU CABEZA
Pon tu cabeza sobre mi hombro,
porque mi hombro
sabe cosas
que tu cabeza no soñará
y que no dirá tu boca.
Se decretó sobre nosotros
que uno de los dos sería viento
y el otro árboles moviéndose con él
o sin él.
Se decretó sobre nosotros
que tu nacimiento en el año del estallido de la guerra
vaticina mi fin,
y que mi fin será tuyo.
Se decretó sobre nosotros en medio de tristes acuerdos
y pactos de desaliento.
Digámoslo así:
no hay tiempo
para ser dos veces, dos juntos,
en una vida.
Digamos que incluso este suave y perecedero corazón
es solamente un par de hombros.
Por eso, pon tu cabeza.
.
TRISTEZA DE OJOS Y DESCRIPCIONES DE UN VIAJE
Hay una oscura memoria sobre la que el ruido
de niños jugando se esparce como azúcar de colores.
Hay cosas que no volverán a
protegerte. Y hay puertas más fuertes que tumbas.
Hay una melodía, como aquélla
junto a El Cairo que prometía cosas
que el silencio de ahora
en vano querrá cumplir.
Y hay un lugar al que nunca podrás volver.
Y un árbol lo esconde durante el día,
y una lámpara lo alumbra de noche,
y más no puedo decir,
y más no sé.
Olvidar y florecer. Florecer y olvidar; eso es todo.
Lo demás es tristeza de ojos y descripciones de un viaje.
.
CARTA
Sentarse en la terraza de un hotel en Jerusalén
y escribir: dulcemente transcurre la vida
del desierto hasta el mar. Y escribir: aquí las lágrimas
se secan rápido. Esta mancha es una lágrima
que corrió la tinta. Así se escribía en el siglo
pasado. “La rodeé con un círculo”.
El tiempo pasa, como alguien que en el teléfono
ríe o llora lejos de mí:
aquello que escuché no vi
y aquello que vi no escuché.
No tuvimos cuidado al decir: “el próximo año”
o “hace un mes”. Esas palabras son
como pedazos de vidrio que pueden herir
o cortar las venas a los que hacen esto.
Pero tú eras hermosa como las interpretaciones
de los libros antiguos.
El exceso de mujeres en tu lejana tierra
te trajo hasta mí, pero
otra ley de probabilidades
volvió a llevarte lejos.
Vivir es construir un barco y un puerto
a la vez, y terminar el puerto
cuando el barco se hundió hace tiempo.
Y concluir: sólo recuerdo
que había niebla. Y quien así recuerda,
¿qué recuerda?
.
LA ANULACIÓN DEL OLVIDO POR UN LAPSO BREVE
La anulación del olvido por un lapso breve
no te devolverá lo que fue
sino la angustia vacía de un recuerdo,
como el redondel pesado que ensartan
a la llave en los hoteles.
Pero un recuerdo no abrirá de vuelta
aquellos cuartos.
Me acuerdo que estábamos sentados junto a la ventana
y de repente comenzó una tormenta de truenos,
y de repente la tempestad,
y de repente comenzamos a dejarnos de amar.
.
Y NO DIGAS QUE SERÁS COMO FUISTE
Fuimos felices juntos
como quienes aparecen en un cartel anunciando algo
que no será de ellos jamás.
Y en las señales de las calles fuimos direcciones
y nombres de lugares y muchos números.
y no fuimos un solo corazón latiendo en rojo.
Y no digas que sea lo que sea,
y no digas que lo que fue no fue,
créele a los sueños, créele a las casas abandonadas,
créele a las frutas, escucha su magnífico trayecto,
créele a la cera sobre la mesa
que fue una vela, que fue cera de un panal,
y no digas que serás como fuiste
porque no serás como fuiste. Y no olvides
que también un oscuro naranjal da flores blancas,
y no me olvides.





