Poesía,

Cinco poemas de Whigman Montoya Deler

Whigman

(Santiago de Cuba, Cuba, 1973). Licenciado en Letras por la Universidad de Oriente. Master en Estudios Cubanos y del Caribe. Universidad de Oriente. 2006. Ha publicado el libro titulado El Lyceum y Lawn Tennis Club: su huella en la cultura cubana, 2017 Uno&Otros ediciones y los poemarios El oscuro bosque de mis manos, 2019 Ediciones Laponia y Nudo gordiano 2021 Ediciones Laponia y la segunda edición ampliada del El Lyceum y Lawn Tennis Club: su huella en la cultura cubana, 2022 Ediciones Laponia. Recientemente acaba de salir su tercer poemario Los cantos de Samael.
Ha publicado sus trabajos en diversas revistas digitales y en la antología poética Impertinencia de las moscas, Miami y la antología para temas LGBTQ Orgullo e identidad, auspiciada por la Revista Cardenal. Es editor y codirector junto a Jorge Venereo Tamayo de Ediciones Laponia LLC Huston, Texas.


Empalamiento

Aquel, que ha temido acceder a tu “dominio”
y con esa anhelada intromisión de pueblo
ha visto a la madera como símbolo de paz
y ha cruzado los umbrales de las puertas
pisoteando la consagración de los grifos
en calle vencida, penetrada
ahora dueños del recinto superior.
Ese, que no ha sido a bien moler a palos
y ha construido su columna casi mineral como el ñandubay.
Este otro, que como el campesino italiano
/del valle de Po
se rehúsa a cortar el pan de polenta con el cuchillo metálico.
A todos les has cogido el palo por el lado que arde.
Simulas dragones, señores de guerra
acostumbrados a los arietes topan y destruyen la carne
diestros en trepar escaleras de asalto para sitiar tu pituitaria
en usar las catapultas: cuervos que perforan hasta los
/tuétanos.
Ellos lo saben, aún estamos vivos.
Nos hemos comido la madera.

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La sierra

Que llega por el mar el erotismo
lo sabe ya muy bien la buceadora
tentáculo en la oreja, gozadora
chorrea telarañas el abismo.
Octópodo sin lengua: el comunismo
el sexo tiende a ser algo forzado
disiento y en mi cuerpo torturado
la vulva es agredida capitana.
Por un pomo de aceite eres lesbiana
yo tiro con mis bueyes, soy arado.

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La pera de la angustia

Si el mundo fuera diferente
si no hubiese esa gran manivela, ese artilugio
el Behemot devorador de gramíneas
no habríamos terminado en esta angustia fálica
obligados, a golpes, a desenroscarle los tornillos al silencio
a entregar la tinta nombrada en cada hoja
luego ver el tormento de sombra perseguir al cuerpo.
Pero a pesar de todo:
de la pera, del lenguaje y el fuego en nuestras manos
convivimos con nuestra casa: cuerpo hueco.
Sobrevivimos sin importar cuan humillante sea la falta
sin ni siquiera pensar llevarnos a la boca ni un pétalo de loto
o nadie recordará lo que pasamos.

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Cuna de Judas

La paz en el hogar se ha perturbado
la cuna pues será cuna de Judas
tu barca, una grieta, ya no hay dudas
más nunca dormirá, te han torturado.
Hay yoyo sin cabuya, hay un ahorcado
la cesta desarmada es una ova
un nudo corredizo, soy tu loba
calostro, pecho y tú, este es mi voto
dolor te ha perseguido en esta foto
tendrá sus mismos ojos, supernova.

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Aplastapulgares II

La señal de la cruz y su comienzo
ese dolor pulgar clavado como hierro
la ceniza y la cruz sobre tu frente
el mismo dedo que rozó tus labios.
No hay otro con igual desliz sobre tu boca
o por mi frente sudorosa.
Dedo pirotécnico
en llamas sobre la fosforera
o pequeño y oscuro en boca de niño.
El dedo indicador pudiera terminar sobre la mesa
debajo de cierto Viacrucis en zozobra
señalado por otro delator el cual indica que vengas
y a quien no puedes decirle no ni con el dedo.
No hay nada de cordial en sentir la atrocidad más larga
la ofensa de perder tu dedo fálico.
Si alguna vez hice presión fue del dedal contra la aguja
si algo afirmé
fueron las muescas del metal contra el metal.
Incapacitar anillos tampoco anula el matrimonio
antes hubo promesa curva y apretada.
Sólo me queda este dolor y aquel abrazo
aquel entregarme a la suerte
antes de cruzar la calle y los dedos.