Poesía,

Ernesto Cardenal: 100 años del último gran místico

Cardenal

Ernesto Cardenal nació el 20 de enero de 1925 en Granada, Nicaragua. Realizó estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México y posteriormente estudió Literatura Norteamericana en la Universidad de Columbia en Nueva York. En 1957 ingresó al Monasterio de Nuestra Señora de Gethsemani en Kentucky, Estados Unidos, donde tuvo como maestro al monje y poeta Thomas Merton. Fue ordenado sacerdote en Managua en 1965 y, al año siguiente, fundó la comunidad contemplativa de Solentiname en el archipiélago del mismo nombre en el Lago de Nicaragua.

La obra poética de Cardenal es reconocida por su compromiso social y político, así como por su profundidad espiritual. Entre sus libros más destacados se encuentran Epigramas (1961), una colección de poemas breves que combinan temas amorosos y políticos; Salmos (1964), donde reinterpreta los salmos bíblicos desde una perspectiva contemporánea; y Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965), que refleja su sensibilidad hacia los problemas sociales y existenciales de la modernidad. Su estilo se caracteriza por un lenguaje claro y directo, influenciado por la poesía norteamericana y las tradiciones religiosas y científicas.

La influencia de Cardenal trasciende el ámbito literario, ya que también tuvo una destacada participación política. Tras el triunfo de la Revolución Sandinista en 1979, fue nombrado Ministro de Cultura de Nicaragua, cargo que desempeñó hasta 1988. Su compromiso con la justicia social y su visión de una poesía al servicio de las causas populares lo convirtieron en una figura emblemática de la teología de la liberación y de la literatura comprometida en América Latina.


AQUÍ PASABA A PIE POR ESTAS CALLES

Aquí pasaba a pie por estas calles,
sin empleo ni puesto y sin un peso.
Sólo poetas, putas y picados
conocieron sus versos.

Nunca estuvo en el extranjero.
Estuvo preso.
Ahora está muerto.
No tiene ningún monumento…

Pero
recordadle cuando tengáis puentes de concreto,
grandes turbinas, tractores, plateados graneros,
buenos gobiernos.

Porque él purificó en sus poemas el lenguaje de su pueblo,
en el que un día se escribirán los tratados de comercio,
la Constitución, las cartas de amor,
y los decretos.

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SALMO I

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido
ni asiste a sus mítines
ni se sienta en la mesa con los gangsters
ni con los Generales en el Consejo de Guerra
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio
Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales
ni escucha sus radios
ni cree en sus slogans.

Será como un árbol plantado junto a una fuente.

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VI HACE MUCHOS AÑOS

Vi hace muchos años desde un bus en Virginia
o Alabama
una muchacha rosada, con pantalones azules
subida a una escalera, cortando manzanas
(la madre llamando desde adentro)
y otra muchacha, la hermana, pantalones azules
pintando de blanco el porche de la casa
-Y miraron hacia el bus que pasaba y aceleraba.
El tiempo ha pasado como el bus de la Greyhound
pero quedaron, a pesar de los años, la pintura
fresca en el porche
la brocha chorreando
la mano en la manzana, las miradas
hace años, una mañana, Virginia o Alabama
el estado está olvidado.

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EN PASCUA RESUCITAN LAS CIGARRAS

En Pascua resucitan las cigarras
-enterradas 17 años en estado de larva-
millones y millones de cigarras
que cantan y cantan todo el día
y en la noche todavía están cantando.
Sólo los machos cantan:
las hembras son mudas.
Pero no cantan para las hembras:
porque también son sordas.
Todo el bosque resuena con el canto
y sólo ellas en todo el bosque no los oyen.
¿Para quien cantan los machos?
¿Y porque cantan tanto? ¿Y que cantan?
Cantan como trapenses en el coro
delante de sus Salterios y sus Antifonarios
cantando el Invitatorio de la Resurrección.
Al fin del mes el canto se hace triste,
y uno a uno van callando los cantores,
y después sólo se oyen unos cuantos,
y después ni uno. Cantaron la resurrección.

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CORN ISLAND

El agua de South
West Bay es más
azul que el cielo

pero tus ojos son
más azules que
south west bay

Y en las cuevas de
(…)
han llegado ya
las lluvias de mayo,

han vuelto a
florecer los malinches colorados

Y el camino del
Diriá está alegre
lleno de charcos;

pero ya vos
no estás conmigo