Poesía,

Esqueleto: Reptación del suelo, de Fernando Rubín

Foto Javier Enríquez
Foto: Javier Enríquez.
(Ciudad de México, 1998). ha publicado Desde una soledad aparte con Astrolabio Editorial en 2018. En 2019 su poemario Invocación y Ruina formó parte de la antología de poesía morelense Desde el cotorno, de Ediciones Simiente.

I

(20:19) Tiempo de pensar en nuestros epitafios: AQUÍ YACE: Abito McCoy: SEGUNDO LUGAR EN LA LIGA DE FOOTBALL FANTASY. No volver nunca a la arena. Tal vez blanca espuma. El poema de un relámpago en la playa. Varios nombres escandinavos. Aquí estoy, en mi puesto, con mi propio tiempo. Frases de duendes. Creer que sí volveremos y arrojar al agua las piedras para que todas se borren. Un canto inquieto de niños. Una ofrenda de liebres. Un próximo año. VIVAN LAS NOCHES QUE ESTUVE EN EL MUNDO. Una mala noche que no fue tan mala: Tratar de absorberla: corpórea y desnuda.

II

La última vez que fuimos a mi casa traté de dormir sobre mis brazos. Esqueleto: reptación del suelo. Rápido me puse a soñar, temblando. (24:54) Nunca vi a mi madre tan abstraída. También pienso en la muerte. No la de todos. Prefiero hablar de animales. Uno de los dados se cae de la mesa y tú y yo lo recogemos. Dos corazones nobles. Criaturas del azar. Salgo a la noche en la que todo oscila posible. Me invento maquetas. Esta noche mis manos son santas.

II

Liberitos. El tiempo empieza a virar despacio, como una gárgola que vuelve. Vuela un avión sobre el Río Guadalquivir o en el sur de Florida. El mundo se torna dos lados distintos. Me arrulla la memoria hasta donde puede y luego se adelanta al paraíso. Eso es tirar un dado. REGRESA A LA CASILLA DE SALIDA. En un Oldsmobile Delmont 88 color negro. Tal vez en una avioneta. Tragado por un cosmos estropeado. Una mala noche que sí fue muy mala. El campo electromagnético de mis manos. Un estanque moribundo. Una vida sin lenguas. El fondo gélido del río. El vientre que se ahoga. La luz debajo del agua.