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La luz es un efecto óptico. Antología de poemas 2003-2022, de Nadia Contreras

Nadia Contreras (La luz es...)

ADVERTENCIA

La luz es un efecto óptico. Antología de poemas 2003-2022, reúne poemas de algunos de mis libros. No está todo lo escrito, sin embargo, estos poemas, seleccionados por la escritora Sylvia Georgina Estrada, me llevan a revisar una y otra vez mi existencia en relación con el mundo. Contienen, además, los temas que me han interesado a lo largo de estos años: la vida; el amor; la muerte; los fenómenos naturales; la lucha contra la violencia; contra la injusticia y, por supuesto, la luz y su ausencia. Lo que sustenta a cada poema es nuestra historia; una historia tan convulsa, tan complicada, tan cruel. De ahí que considere importante esta nueva apuesta; dentro de lo posible, vivir la experiencia auténticamente poética: sanar y salvar. Pero no sólo eso: la poesía une en el sentimiento, en el humanismo. Finalmente, se agrega el poema que da título al libro. El poema, además de asentar las cosas del mundo es un puente hacia la trascendencia. Y desde esa trascendencia (que bien puede ser otro mundo sobrecargado de amor); desde ese esclarecimiento, podemos mirarnos. Gracias, infinitas gracias a quienes han confiado siempre en mi trabajo poético; gracias a quienes hacen posible esta antología.

Nadia Contreras


INTIMIDAD Y CONFABULACIÓN. A MANERA DE PRÓLOGO

No habrá nunca una puerta. Estás adentro
y el alcázar abarca el universo
JORGE LUIS BORGES

Para leer la obra poética de Nadia Contreras (Quesería, Colima, 1976) hay que estar dispuesto a entrar a un laberinto, que se vuelve más intrincado y profundo a medida que se avanza. Hay muchos hilos que se pueden tender para hallar distintas salidas, algunos conducen a temas como la maternidad o la experiencia estética, otros llevan a la conciencia del cuerpo y del acto amatorio, algunos más desembocan en la enfermedad, el deterioro y el dolor. En el centro, sin duda, se encuentra el hallazgo del poema, al que hace referencia en uno de los textos incluidos en Quedará el vacío (Pinos Alados, 2017).

El nacimiento del poema puede compararse con el eclipse de Sol. Dentro, en el latido de la piel, la revelación de un mar lactascente, infundido de astros. Cada hallazgo, de color rojizo, de densidad muy baja y de temperatura altísima […]

Mi primer acercamiento con la obra de Nadia ocurrió en el extinto Encuentro Internacional de Poesía Manuel Acuña, en la edición del año 2014. En ese entonces trabajaba como editora de cultura en un periódico de Saltillo y acudí al evento para cubrirlo y realizar entrevistas a algunos de los participantes. En una de las mesas escuché a Nadia leer algunos de sus poemas. A partir de entonces seguí con interés su trayectoria como escritora, pero también sus afanes como editora y promotora cultural. Gracias a la antología personal Cumplimiento de la voluntad (Secretaría de Cultura de Coahuila, 2014), publicada como parte del encuentro de poesía, pude tener una idea más amplia del quehacer literario de la autora avecindada en Torreón desde hace varios años.

Para dar forma a la presente antología leí siete libros que conforman el corpus de la obra de Nadia: Lo que queda de mí (Tierra Adentro, 2003), Cuando el cielo se derrumbe (El Tucán de Virginia / Dirección de Cultura de Torreón, 2007), Presencias (Mantis Editores /Dirección de Cultura de Torreón, 2008), Caleidoscopio (Dirección de Cultura de Torreón, 2013), Cumplimiento de la voluntad. Antología personal (Secretaría de Cultura de Coahuila, 2014), Quedará el vacío (Pinos Alados, 2017) y La niebla crece dentro del cuerpo (Puertabierta Editores, 2019). Este último título, de mis favoritos, lo leí a conciencia para presentarlo primero en el evento virtual Leerte Cerca 2020 y después, ya de forma presencial, en la Feria Internacional del Libro Coahuila 2021.

En Lo que queda de mí, obra que obtuvo una mención honorífica en el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 2001 y con la que Nadia entró con el pie derecho al ámbito de la literatura nacional, podemos encontrar una serie de poemas que dialogan con las voces del pasado, que hablan de la juventud, el amor y el deseo, así como de los encuentros, y desencuentros, con la figura materna.

Al leer Cuando el cielo se derrumbe de inmediato me sedujo la figura de la abuela, tan poderosa en su cuerpo frágil, que aparece en algunos de los poemas que abren el libro. Por supuesto hay otros textos sobre el dolor, el llanto y el miedo. La voz poética toma conciencia de que el cielo no es infinito y describe cómo el mundo se pulveriza a su paso en medio de la ausencia, la muerte y los gritos que resuenan hasta perderse.

En Presencias, uno de los primeros poemas del libro dice: “El poeta no duerme/ Y si duerme, lo hace para mirar. / No bosqueja. Preferible / el impulso, la seducción.” A lo largo de seis apartados la autora nos conduce a través de la mirada de un poeta atento a las rendijas de luz que se abren paso entre las sombras, al vuelo del colibrí, a los paisajes, a las conversaciones y las obras de arte que muestran una historia que debe descifrarse con paciencia y detalle.

Caleidoscopio hace honor a su nombre. La poeta juega con numerosas imágenes móviles, se entretiene en juegos de espejos (acuarios, diamantes, espejismos, astros) que intrigan y seducen al lector. En algunos poemas aparece la metáfora de los recuerdos de la infancia, fragmentarios, que se acomodan de forma distinta a medida que pasan los años y se acumulan nuevas memorias.

Quedará el vacío me parece uno de los títulos más personales de Nadia. Ahí podemos encontrar varias de las preocupaciones de la autora: la violencia, la migración y la frontera, la descomposición de la carne, el padre que pierde la vista paulatinamente y sin remedio, la conciencia de la finitud. Compuesto por textos breves, Quedará el vacío habla además del poema como “ese lugar remoto que purifica el alma”, de su poder sanatorio que ayuda a levantarse para transitar un mundo calcinado.

Finalmente, La niebla crece dentro del cuerpo se inscribe en una tradición en la que destacan los nombres de Héctor Viel Temperley, Enrique Lihn, Francisco Hernández, Sergio Loo o recientemente Merari Lugo. Esta obra tiene como punto central la enfermedad, en primer lugar, el glaucoma que padece el padre de la autora y, en segundo, la oclusión intestinal que acabó con la vida de la escritora George Sand. A través de textos que saltan del verso corto a la prosa poética, Nadia nos hace ver lo necesaria que es la poesía para describir el desasosiego humano, pues las palabras que nos entrega la ciencia son insuficientes para explicar qué sentimos cuando nuestro propio cuerpo se deteriora y dejamos de reconocerlo.

En el recorrido por la poesía de Nadia Contreras hay piel, sangre, jardines, pájaros, cristales, cuadros de Dalí, Picasso y Pollock, así como una influencia de autores como Henri Michaux, Alejandra Pizarnik, Elsa Cross, Carlos Pellicer o Charles Baudelaire, por mencionar algunos. Como lectora, sentí una conexión natural con la escritura de Nadia, que me recordó a uno de los pasajes del discurso que Louise Glück leyó en su aceptación del Premio Nobel de Literatura 2020: “Los poemas por los que me he sentido atraída más intensamente durante toda mi vida son poemas íntimos o de confabulación, poemas a los que el oyente o lector hacen una contribución esencial, como destinatario de una confianza o de un clamor”. En esta antología hay una muestra de casi veinte años de escritura que, en medio del mundo pandémico en el que vivimos, nos otorga asideros para crear un espacio íntimo en medio de nuestro moderno laberinto de caos y desconcierto.

Sylvia Georgina Estrada

Saltillo, Centro Histórico, diciembre de 2021.


POEMAS

HE VISTO OSCURECERSE repentinamente el alba.
Así, dentro de mi sangre me oscurezco,
me voy a pique.
Yo estoy en el lugar de la noche, al lugar donde llego.

Todo me desvanece,
todo rompe la película del aire, donde antes éramos,
donde el nosotros era un breve itinerario.

Ve. Estoy vencida.
Mañana, cuando mi ataúd sea doble cerradura,
podrás entonces comprender mis travesías.

.

MI ABUELA TIENE los ojos claros,
como los de mi padre, como los de mi madre.
No es la misma mujer
aquella que veo subir cuesta arriba hasta la plaza
donde el ingenio se deshace en vapores.

A mi abuela Clara la conocí
a través del presentimiento,
cuando hay un trompo
girando en el vuelo de la tarde
y las abejas tiñen de caprichos
su falda o su blusa.

Todo lo que sé de ella lo aprendí de mi padre.

Mi abuela Camila es alegre,
sabe de un cielo habitado por voces,
canciones como la mejor herencia.

Sé de largos pasillos
en aquella casa construida por mi abuelo
–ese muchacho de dieciséis
defensor y revolucionario–
donde emergimos a los primeros juegos,
al ir y venir tras las lagartijas, los pájaros
en la reverberación del viento.

Ambas, aunque los años nos separen y sea escarcha
la fronda de los días, rezan por mi destino.

.

SE VAN los días
en ataúd de gritos,
en ataúd de silencios.
Desde la resequedad del vacío
también nosotras nos vamos.
Nada nos detiene:
ni los vestidos imantados de la infancia,
ni el amor,
atravesándonos como un río.
En el ir y venir de los abismos
podríamos recomenzar.
Podríamos
sin más filos,
sin más pastillas.
Ve: la jaula se ha vuelto pájaro.
No tenemos miedo.

.

[INSTANTÁNEAS DE MAR]

1
¿Quién dice que no se puede hacer el amor
mientras las ventanas
son un largo gemir de olas?
Era el mar de Cuyutlán –recuerdo–.
Agigantado tropel, excavando
la cansada mudez de mi entrepierna.

2
El faro que ayer nos acarició
–inútil culpar a la noche de devorarnos–
es una herida.

Otra forma de nombrar
al apasionado reino
de lo estéril.

3
Abre la piel el mar.
Se funden barcos, objetos
que alguna vez me pertenecieron.

–Es el huracán,
su puño de luces afiladas.

Yo nunca lo he visto.
Me lo imagino
cuando bebo de él,
su ardiente prontitud.

.

AÑOS DESPUÉS, dejo de tomar en serio
los capítulos de mi vida.
Quiero vivir.
Vivir es el término que más se acerca
a mi propósito.

Para que entre la luz,
descorrer las cortinas de la sombra.
Cruzar murallas,
vencer desiertos.

Si tú me dices: haz la tarde,
hago la tarde con sus vuelos.
Estoy hecha del equilibrio de las cosas.
Decisión de mirar de frente
la irremediable saturación del engaño.

.

EL QUE VIENE detrás
ahuyentará el tiempo.

Así dijeron:
el que viene detrás.

Y nos dio miedo,
y rezamos
pero el dolor,
aún con los rezos,
se extendió;
era la memoria
de nuestros hijos.

Desperté sin piel
ni siquiera para las caricias.

.

OFTALMOSCOPÍA

Dividir el ojo en secciones:
la retina,
el disco óptico,
la coroides,
los vasos sanguíneos.

En cada imagen,
pájaros de humo;
sobre paredes
de colores superpuestos,
olfatean, graznan,
fieros
se arrebatan
la carroña.

O el reflejo de la piedra
en el juego
de botar sobre el agua.

.

POEMAS INÉDITOS

LA LUZ ES UN EFECTO ÓPTICO.
[O INTRINCADAS HEBRAS PARA HABLAR DEL AMOR]

Veíamos el cielo derramarse
como un amor de luz que no se cura.
DELFINA ACOSTA

LA LUZ ES lo que se pliega,
se retira o se acerca.

Pudiera ser una línea
—dotada de sensibilidad—
para añadir otra naturaleza,
otro ánimo.

Mira, aún en el horror y sus máscaras,
las cosas carecen de impacto.

Hablamos de la memoria,
se extiende hacia el centro.

.

LA LUZ SE TENSA, se abre.

En el impulso,
la respuesta es primeramente caos;
su resonancia,
el balanceo, la revelación.

Amor,
la casa es un huerto
y la quietud, el sol de la tarde.

.

LA LUZ
sobre las cosas
y el confín del mundo;
la simulación.

Lo que vemos, lo que nos pertenece,
lo que llamamos silla, mesa,
cuchillo afilado.

Una posible estrategia
de la atmósfera,
una posible
estrategia del ojo
—el cerebro despierta
otra revelación—,
sus habitaciones intrincadas.

.

BAJO LA LUZ, nada
permanece oculto.

En la religión, por ejemplo,
descubro libros vacíos,
pensamientos prófugos.

Dicen: «dios florece
en los escombros».
Pero no es dios
ni su oscuro
sacrificio devorándonos.

Dios comienza a entumecerse.

En el acto, es la luz:
una misma pulsión,
cuerpos hacia el mismo destino.

¿Quién entonces
camina sobre las aguas?

Dejémoslo así:
las cosas están en su sitio;
para unos
—y para otros—
el tiempo avanza o retrocede.

Amor, hablamos de cosas concretas.


NADIA CONTRERAS. Escritora, académica, tallerista y gestora cultural. Es fundadora y directora de Bitácora de vuelos ediciones, que imprime en formato físico y electrónico. Becaria del PECDA Coahuila, en la categoría Creadores con trayectoria, género Poesía (2021-2022). Por su trayectoria poética ha recibido premios nacionales e internacionales. Su obra ha sido traducida al inglés, portugués e italiano. Su libro más reciente, de poesía La luz es un efecto óptico. Antología de poemas (2003-2022), selección y prólogo de Sylvia Georgina Estrada, traducción de Daniela Isabel de la Fuente Esquinca.