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Lo simbólico urgente: «la responsabilidad de nombrar como un escritor contemporáneo»

AngelVargas

Izhar León nos presenta esta entrevista con Ángel Vargas sobre su libro ganador del Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2024, uno de los galardones más prestigiosos en México y a nivel internacional, por su obra El estómago de las ballenas. Este trabajo “aborda el preocupante cambio climático mediante un manejo profundo del lenguaje, un enfoque original y un uso refinado de la ironía”.
En la entrevista se exploran diversos temas que incluyen la figura de la ballena, presente en algunos pasajes de la obra de Vargas, los paralelismos bíblicos y, además, una mención al Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde 2024, obtenido por su libro La boda secreta de Elizabeth Taylor que, a decir del autor, se escribió entre 2020 y 2021.

Juan Olivares


Izhar León: La ballena tiene una carga mítica que se puede rastrear en la Biblia y en los bestiarios medievales. ¿Cuál es el papel, acaso simbólico, que este animal cumple en tu libro?

Ángel Vargas: En mi libro la ballena es más un recordatorio. Ya no podemos hablar de una ballena bíblica desde lo contemporáneo, no podemos hablar de una ballena de Melville desde lo contemporáneo, porque la ballena que nos corresponde a nosotros como humanidad es la ballena que arroja el mar a la playa, muerta. Entonces a nivel simbólico es un poco la anticipación de una muerte inminente. Me interesaba mucho rastrear justamente esto que tú mencionas porque desde lo bíblico tiene una importancia impresionante en la cultura, seamos o no seamos religiosos. Va mucho más allá de eso, porque la construcción cultural tiene que ver con lo bíblico (de hecho, toda la literatura tiene que ver con lo bíblico; la Biblia es sumamente importante para la literatura occidental).

En el libro se rescatan ciertas figuras bíblicas, pero están de algún modo –no sé cómo llamarlo– modernizadas o actualizadas: hay un Jesús, un Jonás, un Noé incluso. Estos personajes bíblicos terminan siendo arrastrados por su propia contemporaneidad. De manera que en mi libro la ballena tiene mucho más que ver con lo que está pasando con el mundo contemporáneo que con las historias bíblicas (están revisitadas, pero no en un afán de instalarlas en una reflexión de lo contemporáneo, sino más bien de transformarlas).

Foto: Instagram Ángel Vargas.

Pero sí, es una figura muy importante [la ballena]. Tiene que ver con lo bíblico, tiene que ver con lo mítico, pero también de manera muy objetiva tiene que ver con las ballenas muertas que emergen del mar.

IL: Me parece muy atinado igual con lo apocalíptico. En los bestiarios medievales son esa entrada al infierno.

ÁV: Claro, como que ese tipo de seres anticipan a otros mundos, a otras eras. Y se da un cambio de página quizás. Incluso son animales que nos acompañan de una u otra forma, en los que nos podemos también mimetizar.

En el libro hay un poema en el que la voz de Jonás dentro de la ballena se va diluyendo hasta no saber si ese Jonás ya es la ballena. También me interesaba eso: la relatividad entre estar adentro y estar afuera. Siempre estamos adentro de algo, pero también siempre estamos afuera de algo. Es un poco paradójico pero me parece importante reflexionarlo en el libro. Hay cosas que podemos contener nosotros como seres humanos pero hay otras que más bien nos contienen a nosotros.

IL: Es algo muy cierto y yo creo que con eso podemos pasar a la siguiente pregunta: las sociedades padecen fenómenos como la violencia del narcotráfico, la migración y, en este caso, el calentamiento global. Desde tu punto de vista, ¿cuál es la importancia de abordar con la poesía la urgencia medioambiental?

ÁV: Creo que se habla mucho del compromiso real de los poetas o de los escritores en la literatura, en su quehacer artístico. Francamente no creo que haya una responsabilidad particular –especial, más bien– en los escritores. Creo que todas las responsabilidades son sociales. A mí como escritor me toca la misma responsabilidad de hacer conciencia y de generar cambios a nivel social como le puede corresponder a cualquier otro ciudadano dentro de la sociedad. El único compromiso que yo asumo desde mi escritura respecto a los fenómenos sociales y medioambientales es la responsabilidad de nombrarlos como un escritor contemporáneo, como un ser humano de mi tiempo: nombrarlos en mi escritura. Es importante tomarle el pulso a nuestra realidad y hacer que esos temas emerjan en lo literario. Eso sí me parece fundamental.

Uno siempre está revisitando el pasado y en ocasiones proyectando hacia el futuro, pero es importantísimo siempre mantener un pie en la tierra y saber en qué mundo estás parado. Y el mundo en el que yo como escritor estoy parado es un mundo en el que hay una profunda crisis social, económica e incluso espiritual y que por supuesto tiene también una importancia relevante en el tema medioambiental.

Foto: El Sol de Durango.

A nivel muy particular, como una persona que nació y creció gran parte de su vida cerca de ciertos contextos naturales y rurales, sí he podido darme cuenta de la manera en la que todo se ha transformado no necesariamente para bien. Esa transformación a lo largo del tiempo sobre el paisaje, incluso sobre los cambios y los patrones climáticos, es algo que sí he podido notar y constatar por mi propia cuenta. Pienso en los recientes fenómenos naturales, en el huracán Otis en el 2023 que viví de manera presencial, y que fueron acontecimientos que marcaron profundamente a toda una población. Y que en realidad muy pocas personas explican el porqué. Para todo eso hay explicaciones científicas, creo que nos tendríamos que parar a pensar que ciertos cambios en el planeta sí están dados por acción del hombre, que no son estos cambios habíamos estado viendo con anterioridad (que son mucho más lentos). Todo esto abrupto del cambio en los patrones del clima me parece una muestra demasiado importante como para pasarla por alto. Creo que sí hay de fondo esa preocupación, a nivel muy personal. Todo esto pasa por mi experiencia, pero también por la investigación y por cosas que he leído a lo largo de estos años.

IL: Me llamó mucho la atención eso que comentaste de que uno siempre está revisitando el pasado y como proyectándolo de cierta forma al futuro. Justo en un verso del primer poema dices: el agua cretácica en el agua reciente. Confluye el pasado de este poema, «Previously on Earth», y el futuro distópico en que un arca se llevará a los pocos animales de la tierra, en el poema final. ¿Cómo fue para ti poetizar hacia lo especulativo?

ÁV: Fue un proceso muy interesante y en realidad muy divertido. Yo sé que el tono del libro puede llegar a ser bastante desolador –estoy consciente de eso–, era parte de la intención. Y que aquel poema del arca es quizás el único momento de esperanza (una esperanza rara porque es una esperanza a partir de lo que ya no se puede rescatar). Me interesaba justamente hilar ese pasado del planeta, que paradójicamente puede llegar a emerger ahora a partir del deshielo, por ejemplo, y que puede ser devastador porque reviviría una serie de enfermedades para las que no estamos preparados.

Pensar en un futuro de mundo postapocalíptico me interesaba mucho como mero ejercicio de imaginación (porque yo creo que la poesía sí tiene esa capacidad de poder imaginar, de fabular, de poder contar otros mundos). No todo se trata de lo que pasa de manera interior o de lo que pasa a través de nuestras anécdotas personales, sino también de esta capacidad impresionante de lo poético de poder imaginar más allá de sí mismo. Era un poco la intención de restablecerle el derecho a la poesía de poder fabular –eso me interesaba mucho–. También, pensando que ese día cero del que se habla en el libro está cada vez más cerca, lo natural en El estómago de las ballenas tenía que ser un mundo irreparable. Y ante un mundo irreparable no queda más que imaginar otros mundos.

IL: Comentabas en un punto que el tono de tu libro es algo desolador, pero ciertamente también es irónico. Hay ironía en muchos pasajes, muy bien conseguida. Dicen que la ironía opera muchas veces como una suerte de mecanismo de defensa. En este tenor, ¿cómo se incorpora este elemento al sentido de El estómago de las ballenas?

ÁV: Creo que la ironía te permite revelar, más bien. En la risa incómoda revelar cosas que no siempre resultan bonitas de ver. La risa y la ironía te permiten hacer que esos temas incómodos puedan emerger y de pronto te descubres riéndote de algo de lo que no tendrías que estarte riendo sino todo lo contrario. Creo que ese es el mecanismo que está operando en cuanto al humor en el libro, esa era la intención: que un lector determinado pudiera preguntarse: «y ¿por qué me estoy riendo de esto? ¿Realmente se podría uno reír de todo esto?»

También creo que la ironía te permite no llegar a lo panfletario. Como mera estrategia constructiva y literaria, en este caso me ayudó a que no fuera un libro panfletario y proselitista, o con este tono de «tenemos que recatar al planeta». Opera de esta manera en el libro.

IL: Es un libro que me gustó mucho poema a poema. Hay algunos libros que no cuidan tanto la integridad del poema individual sino que se van más al todo.

ÁV: Claro, totalmente. El tema del poema unitario, de libro unitario.

IL: Esas fueron las preguntas respecto a El estómago de las ballenas. Pero en este mismo año, además de ese reconocimiento, también fuiste merecedor del López Velarde. Hace como dos semanas. Entonces creo que fue un año bastante notable en ese sentido.

ÁV: Hace muy poquito, menos de dos semanas yo diría. Sí, estoy un poco abrumado por eso. No me lo explico, pero estoy agradecido.

IL: ¿Quieres adelantar aquí algo sobre este nuevo título, La boda secreta de Elizabeth Taylor?

ÁV: En principio estoy muy contento por el premio. Significa muchísimo. Se siente muy bien cuando un premio que ganas lleva el nombre de un poeta al que admiras. Y es el caso del Premio Ramón López Velarde. La escritura de Velarde ha sido muy importante en mi propio proceso creativo y en mi historia lectora. Fue una escritura muy reveladora en su momento, lo sigue siendo aún. Es un escritor al que regreso de manera constante y me sigue maravillando y que creo que además renovó la manera de expresar, la expresión poética, en el continente. Me arriesgo a decir que en el continente porque yo lo considero así. Es un premio que me cayó como de sorpresa pero que recibo con muchísimo gusto.

Foto: Vértigo Político.

El título que ganó es La boda secreta de Elizabeth Taylor. Es un libro que yo escribí entre 2020 y 2021, el año en que dejé de escribir cierto tipo de libros y me enfoqué más en una escritura para niños y otros proyectos. Es el último libro que escribí en aquella temporada, que fue muy prolífica, y hasta ahora es que va a salir a la luz gracias a este premio. Es el libro más misceláneo de los que he escrito y el que tiene menos esta intención unitaria de la que hablábamos hace un momento, porque es un libro que se escribió de una manera bastante rápida a partir de un conjunto de borradores y de ideas anotadas. Como un pequeño cajoncito de sastre donde iban a dar ideas de poemas que a mí me habría encantado escribir en aquel momento, pero que los proyectos que estaban en aquel entonces no me permitían darles su tiempo. Estaba en una etapa de construir poemas, libros que fueran unitarios. Y en algún momento me cayó el veinte de que ya no quería hacer ese tipo de libros y que más bien lo que quería hacer era simplemente escribir poemas: aislados, que me gustaran, que a mí como lector también se me hubiesen antojado leer por ahí. Me dije que yo podía hacer eso y fue que empezaron a salir todos estos bosquejos, bocetos, primeros versos. De pronto ya tenía muchos poemas reunidos que además eran poemas que a mí particularmente me entusiasmaban mucho porque me hacía muy feliz poder finalmente materializar aquellas ideas del pasado. Y resultó que se pudo cohesionar en un conjunto.

El libro tiene que ver con la memoria familiar, con la reflexión misma de lo poético a través de la poesía. Hay muchos poemas que son metapoéticos, que reflexionan entorno a cómo vive ese yo poético en la propia creación de poemas. El detonante del libro es aquella boda que tuvo Elizabeth Taylor en el 57 con Mike Todd, su segundo esposo, en Acapulco. Es el detonante histórico, digamos, y que permite crear poemas de todo tipo, de cualquier índole. Francamente yo ya no lo considero un libro temático, que esté cohesionado de una forma particular. Es simplemente como ahora ya me gustaría hacerlos: un libro de poemas o una reunión de poemas, sin más ambición que eso.


EUTANASIA.GOV

Mi generación fantaseó demasiado
con morirse, siempre
estaba hablando de morirse,
nunca estuvimos conformes
con no morirnos
de una vez y por todas,
la muerte nos rondaba el pensamiento
con buitres de humo,
hasta que llegó la muerte burocrática
y legislativa, la muerte regulada
y hubo que inscribirse en el portal,
esperar turno.

Entonces vinieron los sindicatos,
las grandes huelgas, las cruzadas,
el apagón masivo, la venta clandestina
de agonía.

Contra su voluntad
mi generación comenzó a envejecer.

Y aquí seguimos.

Esperando.

Esperando.

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SECRETO FAMILIAR

Mis abuelos enterraron a su hijo
en el patio trasero de la casa.
Era un chiquillo de escasos siete meses,
muerto por disentería.
Me enteré hace muy poco, cuando murió la abuela.
El árbol donde jugué en la infancia
tenía los brazos largos de mi tío y sus ojos
cambiaban de color según las aves
que decidían posarse.
Muchas veces vi a mi abuela hablar con ese árbol.
Y ahora tiene sentido que haya decidido dejarlo cerca,
cuidarlo. Pero ahora que los viejos murieron,
y mandaron a todos al panteón
y la casa está sola,
el árbol me parece
un niño abandonado,
a mitad de la lluvia,
en medio de la vida,
al centro de la noche.

.
REGALO DE CUMPLEAÑOS

No había usado relojes de pulsera
hasta que cumplí treinta.

Fue el obsequio de alguien que me quiere
recordar el trote de las manecillas,
su polvo suspendido para después caer
sobre las cosas.

Adentro del reloj
ya están los años que viví
y los que restan,
también está el momento
en el que moriré
y quién sabe qué más
en ese mecanismo.

No logro acostumbrarme
a los desconocidos
que me piden la hora,
ni al casi imperceptible tictac
que le avienta piedritas a mi sueño.

No he podido dormir.
El reloj me ha cambiado del todo
la rutina. Ahora le busco un sitio
donde no pueda oírlo,
pero avanza su eternidad
diminuta entre las manecillas
y siento su estampida
como si todavía
lo tuviera en el cuerpo
y el polvo decidiera caer
sobre mi pulso
como en un viejo mueble
del que nadie se acordará
dentro de poco.

El estómago de las ballenas, libro ganador del
Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2024.

 

COMPAÑERO DE VIAJE

A mi fantasma lo llevo a todos lados.
Le tramité su visa de fantasma
y conoce más aduanas
que un agregado cultural europeo;
le gustan los martinis, el tren
de alta velocidad
y las habitaciones silenciosas
de hoteles cinco estrellas,
dice que en sus espejos
logra ver a suicidas
que pagaron ese gusto final:
morir en una cama suave,
en un colchón que jamás podrian quedarse.

A mi fantasma también le atraen los hombres
de tez blanca y los oscuros
que usan cachucha y jeans
y se pasean por avenidas costeras
de LA, San Francisco, Ibiza
o Acapulco.
Lo seduce el servicio
a la habitación y piscinas techadas;
aún así a mi fantasma le duelen
las rodillas de tanto
recoger sus pedazos.

En realidad es poco lo que puedo ofrecerle
a mi fantasma, pero ha sido leal.
Quizá por conveniencia
o por miedo al futuro
haya sido incapaz
de abandonarme.

La boda secreta de Elizabeth Taylor, libro ganador del
Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde 2024.

Izhar León. (Chiapas, 2004). Textos suyos se encuentran en diversas revistas digitales del país. Es estudiante en la licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericanas. Quiere ser poeta. Le gusta pasar su tiempo leyendo, conversando sobre libros y rodeado de gatos bonitos. Piensa que la literatura es placer y deseo, pero también la posibilidad de redimirse.

1 comentario

Su

enero 16, 2025

¡La entrevista que necesitaba! Quise curiosear en el libro y terminé leyendo y releyendo con calma, porque es una delicia (unos poemas en particular y el entramado completo), deja esos ecos que se atraviesan en el día. Esta entrevista complementa la lectura y alcanza a amortiguar algunos de esos ecos.

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