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Percy Bysshe Shelley: el espíritu revolucionario del Romanticismo

Persy

Percy Bysshe Shelley, nacido el 4 de agosto de 1792, fue un poeta inglés cuya vida y obra encarnan el espíritu revolucionario del Romanticismo. Hijo de una familia aristocrática, Shelley rompió con las convenciones de su época, defendiendo ideas radicales sobre la libertad, la justicia y la igualdad. Su poesía, caracterizada por una pasión y un lirismo intensos, explora temas como la naturaleza, el amor y la trascendencia humana. Poemas como “Oda al viento del oeste” y “Prometeo desencadenado” revelan su compromiso con la transformación social y el poder regenerador del arte.

A pesar de su corta vida, Shelley dejó una huella indeleble en la literatura, influenciando a generaciones futuras con su visión utópica y su ferviente búsqueda de la verdad. Su matrimonio con Mary Shelley, y su temprana muerte en un naufragio a los 29 años, solo añaden una capa mítica a su figura de poeta revolucionario e iconoclasta.

En su natalicio lo recordamos con una breve selección de su poesía.


TEMO TUS BESOS

Temo tus besos, gentil doncella.
Tú no necesitas temer los míos;
mi espíritu abrumado en el vacío,
no puede atormentar el tuyo.

Temo tu porte, tus gestos, tu razón.
Tú no necesitas temer los míos;
es inocente la devoción y el sentido
con los que te adora mi corazón.

Traducción de Marie Montand

LA MÚSICA

La música, al morir en notas tiernas,
continúa vibrando en la memoria;
los perfumes, si enferman las violetas,
reaniman los sentidos en que moran;
las hojas libres, si la rosa muere,
van a posarse sobre el lecho amado;
y así, en tus pensamientos, cuando vueles,
quedará el Amor mismo dormitando.

Traducción de Maristany

FILOSOFíA DEL AMOR

La fuente se une al arroyo,
el arroyo se une al mar
y las brisas y las auras
unidas vienen y van.
Si por ley del Universo
no hay un ser en soledad;
si todo se une con algo
¿por qué unida a mí, no estás?
Los montes besan al cielo,
besos las olas se dan,
la flor desdeña las flores,
que no besan a su igual;
rayos de sol y de luna
besan la tierra y el mar:
y ¿qué vale tanto beso
si no me besas jamás?

Traducción de Manuel González Prada

OZYMANDIAS

A un viajero vi, de tierras remotas.
Me dijo: hay dos piernas en el desierto,
de piedra y sin tronco. A su lado cierto
rostro en la arena yace: la faz rota,

Sus labios, su frío gesto tirano,
nos dicen que el escultor ha podido
salvar la pasión, que ha sobrevivido
al que pudo tallarlo con su mano.

Algo ha sido escrito en el pedestal:
«Soy Ozymandias, el gran rey. ¡Mirad
mi obra, poderosos! ¡Desesperad!:

la ruina es de un naufragio colosal.
A su lado, infinita y legendaria
sólo queda la arena solitaria».

Traducción de Fernando G. Toledo

OTOÑO

Con cuánta gloria viene y se va el año;
los vástagos de hermosa primavera,
precursores de cielos despejados
y de tiempo apacible de la tierra,
adornos por doquiera repartidos,
su nueva vida plácidos ostentan
cuando el velo argentado de las nubes
sobre el astro del otoño se despliega
y el año viejo con amor recibe
de frutos en sazón la rica herencia,
bellísimos y varios panoramas
por todas partes la Natura enseña.

Hay un hermoso espíritu que exhala
fragancia embriagadora en las florestas
que embellecen los bosques con los tintes
de variado color de su paleta
y baña en luz de nubes las columnas
que majestuosos pórticos sustentan.
La mañana cual ave de verano
de la montaña sobre la alta cresta
levanta el ala purpurina; el viento
galán apareciendo, en la pradera
besa las frescas hojas sonrojadas:
de vida el bosque majestuoso llena,
en donde fresnos, argentadas hayas
y erguidos sauces su follaje ostentan;
en tanto que el otoño en el camino
como un anciano trémulo se sienta,
el áureo petirrojo entre las ramas
de los frondosos bosques aletea;
el purpúreo pinzón, ave de invierno,
pica del avellano las almendras;
de la cabaña, sobre el techo ahora,
alza el pájaro azul su dulce endecha,
y del mayal los repetidos golpes
se escuchan a lo lejos en las eras.
¡Oh, cuántos goces este mundo ofrece
al que limpia y tranquila la conciencia
ante un cielo brillante y silencioso
cumplidos sus deberes se presenta!
Las amarillas hojas y los vientos
hermosas esperanzas le revelan;
la muerte le dirá los grandes himnos
que por el mundo sin cesar resuenan;
que él irá del descanso a la morada
sin verter una lágrima siquiera.

Traducción de Ruperto S. Gómez

EL TIEMPO

¡Mar sin fondo, cuyas olas son los años fugitivos!
¡Mar del Tiempo, cuyas aguas, de dolor y de tormento,
se amargaron con el llanto que derraman los cautivos!
¡Hondo piélago sin costas que en tu raudo
movimiento con la muerte has de tocar!

¡Y aún, ahíto de rapiña, pides más con saña fiera, y
vomitas tus despojos en la inhóspita ribera!
Traicionero en la bonanza y en la tempestad terrible,
¿quién de ti podrá escalar,
insondable y ancho mar?

Traducción de Narciso Alonso Cortés