Sor Juana Inés de la Cruz, nacida el 12 de noviembre de 1651 en la antigua Nueva España, es una de las figuras más destacadas de la literatura en español y un símbolo de la lucha intelectual y feminista en Hispanoamérica. Desde joven, mostró una sed insaciable de conocimiento, aprendiendo a leer y escribir en una época en que la educación para mujeres era limitada.
Es conocida principalmente por su poesía barroca, que abarca tanto sonetos amorosos y reflexivos como sátiras y villancicos religiosos. En sus textos, plasmó una crítica aguda sobre el papel de la mujer y las restricciones sociales e intelectuales que enfrentaban. Sus ansias de conocimiento llegan al punto máximo con su Primero sueño, obra de vital importancia en la poética de sor Juana.
Su obra trascendió su tiempo, convirtiéndose en un referente tanto literario como feminista; su vida y obra siguen siendo estudiadas y valoradas como emblemas de libertad de pensamiento.
EN QUE SATISFACE UN RECELO CON LA RETÓRICA DEL LLANTO
Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba;
y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía:
pues entre el llanto que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.
Baste ya de rigores, mi bien, baste;
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste
con sombras necias, con indicios vanos,
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.
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PROSIGUE EL MISMO ASUNTO, Y DETERMINA QUE PREVALEZCA LA RAZÓN CONTRA EL GUSTO
Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.
Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.
Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo:
de entrambos modos infeliz me veo.
Pero yo, por mejor partido, escojo
de quien no quiero, ser violento empleo,
que, de quien no me quiere, vil despojo.
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QUÉJASE DE LA SUERTE: INSINÚA SU AVERSIÓN A LOS VICIOS Y JUSTIFICA SU DIVERTIMIENTO A LAS MUSAS
¿En perseguirme, mundo, qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?
Yo no estimo tesoros ni riquezas,
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi entendimiento
que no mi entendimiento en las riquezas.
Yo no estimo hermosura que vencida
es despojo civil de las edades
ni riqueza me agrada fementida,
teniendo por mejor en mis verdades
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades.
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A SU RETRATO
Este que ves engaño colorido,
que del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores,
es cauteloso engaño del sentido;
este, en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores,
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido,
es un vano artificio del cuidado,
es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado,
es una necia diligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.
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LA MEXICANA MUSA, HIJA EMINENTE
La Mexicana Musa, Hija eminente
de Apolo, y que las Nueve aun más divina,
porque fuese del Sol la Benjamina,
le nació en la vejez de su Poniente.
¡Qué sutil, si discurre! ¡Qué elocuente,
si razona! ¡Si habla, qué ladina!
Y si canta de amor, cuerda es tan fina,
que no se oye rozado en lo indecente.
Única poetisa, ese talento
(que no le desperdicias, que le empleas)
aun le envidia mi amor, que es lince a tiento.
¡O enhorabuena Peregrina seas,
por si vago tal vez mi pensamiento,
se encontrase contigo en sus ideas.





