Columnas, Constelaciones,

“Mi error fue abrir un día un libro”: notas sobre el libro y la lectura

Constelaciones

I
A propósito del libro, dice Jorge Luis Borges: “Es una extensión de la memoria y de la imaginación”. Antes de decir algo sobre el libro, cabe preguntarse qué se entiende por memoria e imaginación. Dice Paul Ricoeur que la memoria es el lugar del enigma, del reconocimiento, de una recuperación que aproxima, acerca y logra un “pequeño milagro” en este presente. La memoria es un reconocimiento de nuestro estar aquí en el mundo. De nuestro estar siempre, a medio camino, entre el andar y el decir. La imaginación, es la conciencia de las palabras con las que fijamos la memoria: nuestros actos diarios, los temas absolutos de la trascendencia, Dios y nuestro propio rostro, los caminos de la historia y la ciencia, teología y filosofía, poesía. Todo eso cabe en ese objeto que llamamos libro. Casa del ser, dijo Heidegger del lenguaje, su forma: el libro; su espíritu: el ser que somos.

Foto: el autor.

II
En un viejo poema llamado “Biblioteca personal”, Juan Manuel Caballero Bonald apunta un verso que parece más una condena que un fundamento: “Mi error fue abrir un día un libro”. He pasado mi vida entre libros, los he leído, los he pintado, roto, robado, regalado, estudiado. He vivido rodeado de ellos. Algunos llevan conmigo la edad de mi existencia, otros son sólo recuerdos de una lectura terrible. Siempre tengo un libro a la mano. Para mí, son más que objetos, son la compañía necesaria, la dulce experiencia del diálogo, la conversación entre amigos, la voz silenciosa del pensamiento. Entre mis libros está la memoria de mi padre, la voz de mi madre, los dibujos de mis hijos, los mensajes ocultos de mi esposa. Hay ecos de mi abuelo, los sueños materiales de una familia que siempre ha llevado a cuestas una biblioteca personal. ¿Quién cometió el primer error? No sabría decirlo, pero por herencia mis hijos llevarán la esperanza de una letra que no termina.

III
Hay culturas que no han necesitado del libro para guardar en sí la memoria de sus días. Culturas que han hecho de la oralidad el resguardo de su historia. Sin embargo, es ahí donde anida esa forma de inevitable experiencia ontológica. El libro no es sólo formato, es resguardo, es cobijo. De esa manera, el libro es el cuerpo. En esas culturas el libro es orgánico, sangrante, piel y hueso que se entretejen, para que la memoria y la imaginación custodien el todo que somos. Libro y cuerpo son lo mismo; corporalidades capaces de decir lo que somos.

IV
¿Qué leer? Es la pregunta frecuente. No he tenido por norma más que la del monje medieval Hugo de San Víctor. Es su famoso libro “Didascalicon”, nos dice que hay que leer de todo, ya que algún día puede sernos útil. Quiere, muchas veces, la academia, la falsa ética del lector (Borges), la moral aristócrata o la militante actitud lectora, decimos qué leer y qué no leer. A mi parecer, heredada de nuestra cultura contrarreformista, siempre estamos tentados a la negación. Sin embargo, la aseveración de Hugo de San Víctor es siempre refrescante. No hay libros en la lista negra, ni negados, ni prohibidos. La lectura como una actividad ontológica no puede tener fronteras dogmáticas. Se lee para comprender, hacer conversación humana, no para censurar. La lectura acude al interior, por decirlo así, al espíritu que nos recorre. Por eso, pretender construir un código de lo que debe ser leído, es siempre una quimera, ya que nuestro salvaje acto de reconocimiento memorioso, siempre se rebela.

Foto: el autor.

V

La lectura es parte indeleble de la educación. Nadie está obligado a pasar su vida leyendo, no se trata de hacer de la lectura un hábito ocioso, sino de favorecer el conocimiento de qué es y para qué nos sirve leer. Conocer el libro y sus formatos, saber qué guarda un libro y qué conlleva leer. Encontrarle sentido, pues.

VI

El bibliotecario y la traductora

en una vieja biblioteca del sur
hablan de Virgilio

ella le describe el mundo
él escucha con el alma atenta
pero con la mirada blanca

el amor produce encuentros
palabras
misterios que nacen
………………….de la imposible
………………….………………….materialidad de los cuerpos

sobre las páginas de un libro
María Kodama deja la huella de la memoria
tiempo
—agua—
que fijó en letra Borges
tiempo
que los volvió
…………..mar
………………….escritura
………………….…………….reconocimiento