Poesía,

3 poemas de Biopsia blues, libro ganador del Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2020

Foto Amaury Martínez
Foto: Amaury Martínez.

En fechas recientes el escritor ecuatoriano Luis Carlos Mussó (Guayaquil, 1970) fue merecedor del Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2020 por la obra Biopsia blues, firmado bajo el pseudónimo Morgana.

Los integrantes del jurado, Armando Alanís Pulido, Roxana Elvridge-Thomas y Carmen Villoro decidieron otorgárselo «por tratarse de una obra interesante y muy bien realizada, que mantiene una unidad como proyecto. El tema es la muerte del padre. Hace, sin proponérselo, como en un homenaje al poema Algo sobre la muerte del mayor Sabines, de Jaime Sabines».

Hoy en Carruaje de Pájaros compartimos 3 poemas del libro ganador. Todos «cargados de una fuerza emotiva que comunica el dolor humano ante la pérdida de un ser amado» para que los disfruten y se adentren en un territorio tan ambiguo como lo es la muerte.

Juan Olivares


BIOPSIA BLUES

para el Massai, mi viejo,
que nunca encontró lugar
en la palabra, ni en el silencio

Una oscura caverna es nuestro silencio,
de ella asoma a ratos un tierno animal
Gedichte, 1913
Georg Trakl

Ya nadie me llevará al Sur
La vida no es sueño, 1948
Salvatore Quasimodo

Escupo tu nombre en el agua
Al andar, 2004
Sara Vanégas

El sueño de la razón perpetra aforismos
Todo lo que ha ocurrido teme a su palabra
Auto de fe, 1935
Elías Canetti

Al

[aluminio]

 Porque el fantasma de mis nombres deriva del fantasma de mi padre.

Porque soy adicto a estas palabras del moho –que tacho a menudo–, to read or not to read palabras averiadas:

huesos de canela, huesos católicos, huesos aquí los puse cuando estuve hambriento, huesos de tinieblas luminosas, huesos enjaulados en el mar de tu sangre, huesos que soportan la poesía, huesos alucinados por colores imposibles, huesos que llevan dentro el germen de la demolición, huesos desportillados por el cansancio, huesos que se airean como perros calcinados en la playa, huesos que viajan a través de la sed, huesos que te habitan en caída libre hacia el dolor.

Gran Barón de la Cerveza, intenté engañar a una enfermedad marsupial, al dolor heráldico que se aloja en su vientre como tierno engendro ponzoñoso.

Intenté inflamando palabras de otros cuerpos en lugar de lámparas chinas, hendiduras para practicarles sepias rajas a frutas vecinas en pos de que el planeta volteara su rostro hacia otra peste, intenté bautizando de varias maneras al lugar tenebroso que es tu páncreas oxidado, pero duele de la misma forma bajo distintos nombres.

Desempañas el gaznate: punza el dolor, signo que cruje entre las cenizas de la orquídea,

me diste los palabros con que puedo escribirte: llévatelos todos, igual a señas de este milagro nuevo que es la multiplicación de los puñales,

como el fondo de este vidrio que cartografía –una a una– tus células en madera ruidosa.

Sb

 [ antimonio ]

 Porque ese dios que otorgó su venia a la vejez para exterminar el vigor de mi padre, ese dios que se hace venerar, construir laberínticos templos con gárgolas de piedra pómez, que extrae revelaciones, incluso los cálculos renales. Ese dios que aniquiló a los suyos con la tormenta tropical, con el gas sarín, con el VIH, me empuja ahora a desconectar a los míos –y me hace leerlo con compasión–:

dios a punto de ser vaciado en un albañal, silenciado por los quásares de la noche. Observo a ese dios, perplejo, al arrancarle la máscara y hallar una duna de espejos.

Dios que jamás fue dios. Dios que jamás fue nada.

Ar

[ argón ]

Porque entre tú y yo solo hay una losa numerada [B0 – 216011], esta mano que se desquicia arruina su caligrafía sobre ti, esta mano arruina su caligrafía sobre mí, sobre una luz de bajos cubiles en esa noche de piel yerta cuando supe por un antiguo amigo en la taberna –murallas albas, lazareto victoriano– que más cerca de lo que imaginaba se vaciarían de luz mis pupilas, como se silencian, acompasadas, las cigarras en la oscurana.


Luis Carlos Mussó (Guayaquil, 1970). Publicó, entre otros poemarios: Propagación de la noche (2000, Premio César Dávila Andrade), Tiniebla de esplendor (2006, Premio Jorge Carrera Andrade), Minimal hysteria (2008), Evohé (2008, Premio M. I. Municipalidad de Guayaquil), Cuadernos de Indiana (2014, 2015) y Mea Vulgatae (2014, 2016, Premio Jorge Carrera Andrade). Además, las novelas Oscurana (2011) y Teoría del manglar  (2018), y Rostros de la mitad del mundo (2015, semblanzas, Premio José Peralta). Consta en la BBAE (Biblioteca Básica de Autores Ecuatorianos, UTPL). Ha sido traducido parcialmente a siete lenguas; es candidato a doctor por la Universidad de Alicante y se desempeña en la cátedra.