Poesía,

3 poemas del poeta costarricense Roberto Cambronero

Foto Gustavo Maury
(San José, Costa Rica, 1995). Estudió Literatura y Lingüística en la Universidad Nacional de Costa Rica. Obtuvo el premio UNA Palabra en la rama de dramaturgia por El insólito rapto de doña Inés (2016, EUNA). Colabora como columnista en la Revista Viceversa.

1
Yo iba a ser Rey del Discurso,
a tener picas y coperos,
a espantar como San Patricio
de Irlanda las serpientes de mi
Patria, pero ¡cuántos emperadores
estaban ahí y cuántas serpientes!

2
(Al cumplir veinticuatro años)
8 de agosto, 2019

Es un jardín nocturno de hojas
que se marchitan: no son vida
no engendran nada y me quitan
la corona y no se cuál era.

Veinticuatro.
Es la edad en que murió la Reina Dido.

Soy joven y me duele el cuerpo.

Aseguran que soy un alpinista que
se olvida de lo subido (es el punto del
cumpleaños) o un dromedario aletargado
que no ve la arena que tiene enfrente

¡Si veo la arena! ¡la de una playa
a la deriva! (se mueve/se marchita)
vivo en un agosto de olvido.

Veinticuatro.
Es la edad en que murió la Reina Dido.

Veo la playa cartaginense, ardiente, a la deriva.
La espada del Tiempo todavía demasiado lejos,
difusa, un horizonte, una pira, un establo.

¿qué puedo hacer si veo demasiadas brújulas
que apuntan todas a nortes contrarios?

3
Escucho que murió el hijo de Críspula
vivían en una estancia al margen del mundo
(vigas altas mosaicos bizantinos tragaluces)
lo mataron con un picahielos en una riña
ay Críspula no sintió el dolor que hasta la
madre de judas debió sentir (la rama & el cuerpo)
una cría débil, me confesó, triste animal era su hijo,
no supo defenderse, le sacaron las vísceras.
El hijo tenía mirada de martillo; Críspula
ve muchas caras desconocidas igual que mi hijo,
piensa, Críspula dice que en su vivienda
hay muertos en la paredes, quiere decir, sus muertos,
quiere decir, aquí está mi huella, una huella puede ser
una zarpa, Críspula, tu hijo está muerto,
los muros son gruesos y voces de muertos
su padre era bueno como vaca rumeando
se murió de una digestión lenta no había sangre mala
su madre estaba encomendada al sabio de Tagaste
no había sangre mala en la familia
a Críspula su hijo le parecía un balde
así de quieto, inerte, taciturno, confundías Críspula
la pasibilidad con madurez, pensabas cosas, ¿verdad?
que el niño nació sin ángel de la guarda, no era agraciado
o bueno para multiplicar, nos podemos pasar la vida
pensando como seríamos siendo un poco diferentes
más altos, extrovertidos, presentables,
y Críspula pensabas de tu hijo difunto él no tiene nada
ni ángel de la guarda vida difícil decías pitonisa
asesinado a los veintitrés sin logros personales
le tocó te tocó ¿su risa, Críspula? risa de sátiro
en bosque helénico de algas y sombras no debía
ser tu hijo lo desconocí los faunos no deben ser
enterrados mientras haya sol y pájaros no poseen
alma será funeral de noche cerrada lo destriparon
como a los peces en las canoas de los marineros
ay Críspula no le tiene miedo ni a la ira de dios
tu hijo no tiene corona ni siquiera flores astringentes
y decías tiene que morir además tenía quince costillas
en el cementerio solo cenizas, plumas y luna nevera
ay Críspula furia e incesto ay Críspula inconsolable.