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Acervo de Poetas Chiapanecos: Víctor Toral

Víctor Toral

Levitaciones.

De niño le temía a los huracanes
Quizá porque tenían todas las características de una catástrofe
El ruido de su visita
eran tijeras en acción en mi ventana
Temía
ser arrancado por la furia del aire
y llevado muy lejos
como esos vientos que visitan hogares y destruyen familias
vientos que arrastran hijos para susurrarles sueños
de huérfanos

Conmigo el ciclo del miedo se rompió cuando el viento se llevó a mi padre

Entonces
descubrí que la belleza de ser llevado por un huracán
era disfrutar la caída.
.
.
Peces.

Cómo le explico a mi hijo que un día va a morir
Decirle: este es el olvido de un cuerpo
mientras enterramos sus peces.

Pienso
que volver después de muerto es la sombra
de un árbol que atraviesa mi ventana
en la noche
creer en volver es esa sombra
que se expande bajo la palabra
memoria.
.
.

Sed.

Soy el martillo que clava el ojo en la pared del mar
y no tengo mayor regalo que estas piedras.

Habitante de la incertidumbre,
me arrojo al cansancio,
me dejo fermentar por el amor.
Pongo en conserva de saliva y labios al corazón
para que juegue en la bahía de los días,
para que trepe por las manecillas del reloj.
La vida misma me va dando
a cucharadas
lentas
precisas
el desencanto de la fatiga,
Entonces callo,
me convierto en hombre.

Asumo la valentía del descanso.
.
.
Casa.

La mudanza de una casa ocupa muchas manos
así pasa con el corazón
uno va sacando cosas en cajas y se cierran
hasta donde aprieten los dientes
La vida pesa
incluso cargándola con el pecho vacío

De camino a mi nuevo hogar
la carretera es un tragaluz enorme
Pienso que el retrovisor es un lugar para los que huyen
-portal donde nada recupera su sitio-
que la vida es una palabra posible

Ya en la nueva casa
hay formas que no recuperan su sitio
-así como en el corazón lo que no se nombra no existe-
habría que sacarlas
hacer una venta de garaje
y vender todo lamento de luz

Enfrentarte a la caja es abrirte a ti mismo
Es este silencio maldito
contra la televisión hablando cuando no hay nadie
seguro estoy que esta casa es psicosomática
que no todos tienen la llave
solo los que recuerdan que
yo no me sé olvidar
yo no me sé abandonar
.
.
Sofía.

Qué lindo es extrañar tus manos
quisiera de repente
colocar cera en ellas para que no quemen tanto
llevármelas amotinadas a escondidas en un cuadro, una pintura
untarlas en mi pecho cuando me siento mal
verlas como estanques y nadar a fondo
llevármelas a vivir conmigo
sorprendernos
del interminable jardín de tu vientre en nuestra casa,
que se platiquen cosas mientras se entrelazan
con las mías
que tengan amigos besos
días de oscuras manifestaciones
en tiempos gemidos
que se abracen mientras afuera llueve
que la vida les pase factura
y qué lindo que a ellas
esas cosas
no les quite el sueño
de seguir siendo manos.


(Tuxtla Gutiérrez, Chiapas 1993). Es integrante activo del taller de poesía dirigido por el maestro Óscar Oliva, también fue becario del festival nacional “Interfaz” organizado por el ISSSTE y Círculo de Poesía en 2017, en 2018 formó parte del encuentro internacional de escritores “Chiapas-Centroamérica” en la ciudad de San Cristóbal de las Casas. En 2020 obtuvo el primer lugar en los juegos florales de San Sebastián en Berriozábal, Chiapas con su poemario titulado “El sueño de la tarántula” (Editorial Viento al hombro).