Poesía,

Cinco poemas de Lorena Zapata Lopera

Lorena Zapata Lopera

(Medellín, Colombia, 1993). Gestora cultural de la universidad de Antioquia. Ha participado en diferentes espacios de creación poética en su ciudad y en festivales internacionales de poesía, en Medellín, Colombia; Quetzaltenango, Guatemala y en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas; México. Sus poemas han sido publicados en diferentes revistas literarias en Colombia, México y Cuba. Recién publicó su ópera prima Propagación.


Poemas para versarce

Gesto

Ahí donde fuimos cómplices
nos hicimos turnos para la mueca diaria.
Siempre lienzos para el verbo siguiente,
la libertad es una edición ilimitada de intentos,
haciendo de las formas mutuas
un rayo de sol saliente del nubarrón.
Ahí dónde la sombra brilla
por el esplendor de su otro,
ese que presta la espera
para sentir el color del verso.
Se escuchan, saltando de voz en voz
por el relieve de sus labios.

Espejo

Tienes de mí eso que se escapa al adentro
lo que escondo en los bolsillos,
la ruta de eso que no digo en voz alta,
el clamor que delata en las mejillas,
el reguero de sopa en mi barbilla.
Tengo de frente tus ojos que me contienen
sin saber que yo los contengo
aunque eso quisiera,
estirar tu mirada,
hacer con el brillo una poción de eternidad,
descomponer el enigma y curar a los miopes con ellos,
descubrir qué traen tus perlas en el esqueleto del horizonte.
Me pregunto dónde se añeja el pantone de tus delirios,
en cuál de los dos ojos viven las lágrimas de los amores
donde guardas las injusticias.
En cual rabillo doblas los mapas.
Dime tú qué ves
si mis ojos alguna vez
han sido elocuentes,
si danzan entre cada parpadeo.
Recita las líneas encriptadas de mis sueños,
Mírame
dime si el arqueo de estas ventanas aún sirve,
volvamos a repasar la costumbre, comprobemos que hay pulso.
Revisa la mariposa que encarnó en los parpados.
No digamos nada, solo seamos ojos.
Ojos sin labios cómplices
ojos sin cejas pretenciosas
ojos sin pestañas,
sin niña
sin iris
sin pupila.
Comprobemos que después de no ver nada
seguirá nuestra imagen intacta.
Narremos las líneas de lo que fuimos.
Versémonos sin titubeos
como si pudiéramos vernos otra vez.

5:30

Te espero como la lluvia al sol
para envolver todos los fuegos
en el iris de nuestro anhelo.
El arco nos enviste de galas celestes,
de tardes que colecciona el horizonte
en nuestra espera.

Anatomía de un mago

Los magos no solo suspiran
cuando respiran, decretan utopías
escupen la corrosión del miedo durante el sueño,
el presagio de sus pulmones anuncia el mañana.
La sentencia previa es no detenerse
hacer cortas estaciones,
no encariñarse con la piedra,
ser concretos en la caricia
y honrar la brújula entre sus mejores trucos.
En sus rutinas está perfeccionar la perspectiva,
mantener los kilómetros de impulso entre las bocas incendiadas,
pulir los ángulos del último trazo y versarse entre los profetas.
Los magos crujirán sobre todas las cosas,
sus sonidos serán más graves mientras más grandes sus maletas.
Expelen un aroma secreto de lágrimas ajenas,
son de mixtura climática, de pieles combinadas en el devenir.
Sabrás distinguirlo del oropel cuando te quedes sin aire al invocarlo.
Yo, como discípula esquiva quiero reclamar solo una advertencia,
un aviso tan claro sobre su pecho, en el arco de sus cejas
solo una señal, una tan clara
como el color de las ranas venenosas,
como la sordidez de una alarma en guerra.
Solo un aviso, a modo de consejo:
Uno que te recuerde que los magos
siempre cambian de estación.

Aquiles

Ya está comprobado, por las costras de la historia
que necesitamos un par de siglos más
para aprender a vivir arrodillados.
Me inquietan los lujuriosos pies de Adán y Eva
desandando lo que sería el paraíso prometido:
un paisaje lleno de pies sin cayos,
sin onicomicosis, sin uñas enterradas,
sin un cúmulo de golpes en el dedo chiquito;
pies sin complejo de griego,
pies sin puentes quebrados,
pies que arrastran los primeros meses de vida,
pies que visten de azul y de rosado.
Ellos son los primeros en saberlo todo,
levitan enraizados en el destierro de este acertijo.
Dudan si hacerle caso al cromosoma XY o XXX o XZL.

-Opino que deberían tomase el tiempo que le sobra al edén
para restarle al diccionario el significado de “ponerse en pie”,
necesitan meditar sobre los tropiezos continentales-
No saben distinguir el nuevo punto cardinal
ante la leve inclinación de las piernas.
Tal vez son los últimos en enterarse hacia dónde apunta el desplome,
y por ello el resto del cuerpo se niega a seguir

Mientras tanto repitan conmigo:
Punta, tacón
Punta, tacón
Punta
Talón
Y punto.

Aquiles vuelve a caer.