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Cinco poemas de Me llamo cuerpo que no está, de Cristina Rivera Garza

CristinaRivera

Cristina Rivera Garza ha cultivado una variedad de géneros literarios. Entre ellos, la poesía, con cinco libros a lo largo de diez años: Los textos del yo (2005), La muerte me da por Anne-Marie Bianco (2007), El disco de Newton. Diez ensayos sobre el color (2011), Viriditas (2011) y La imaginación pública (2015). En 2023 se publicó su poesía completa bajo el título Me llamo cuerpo que no está, nombre que sabe hacerle justicia a la totalidad de su obra poética.

Al centro de la poesía de Rivera Garza hay un vacío, pero este no se caracteriza por la nada sino por el todo: el cuerpo que no está no por ausencia, sino porque el contorno de su forma se revela a través de lo que lo rodea: una madre, la ciudad, las amigas, el válium, los cigarrillos y un etcétera tan vasto como la vida misma.

De la misma forma que los colores están en los objetos del mundo, e incluso en las emociones a las que los asociamos, y no en la inmaterialidad, la poesía de la escritora mexicana es cosa viva, palpable, en la que su cuerpo ausente está más presente que nunca.

Izhar León


POEMAS

21. [LA MÁS MÍA]

La magnífica
la llena de sol
la más fuerte
la daga en el pan
la casa
la sin zapatos sobre la arena
la red y el pez dentro de la red
la por sobre todas las cosas
la cabrona
la todas
la más que todas
la verde
la infinita
la milagrosa
la que renace
la más mía.
La madre.

Los textos del yo.


XVII. EN TANTO NOS ATAÑE, LA MUERTE NOS CONVOCA (SOBRE UN TEXTO DE SANTIAGO KOVADLOFF)

El Difunto ha dejado de morir.

De-functus.
 
Lo dice la etimología:
aquel que está cumplido. Aquel
que ha dejado atrás la muerte. Este sitio.
 
Ese sitio donde el difunto ya no está es el nuestro.

Es el sitio del poema. Éste.
Una mano que es un ataúd.
Mi ojo que arrojo a ti, vehemente.

La muerte es aquello que a él ya no le cabe. Aquello
que lo ha abandonado.

Más grande que.
Más adentro. Más lejos. Más aquí.

No solamente la vida, sino la vida
y la muerte
lo han abandonado.

Incluso yo he abandonado. Incluso
Tú.

De-functus.

Ver la herida y, luego, colocar la mano sobre la herida.
Sentir el pálpito. Sentir el pánico. Un ave que se va.
Conmoverse. Seguir cayendo. Interpelar y ser
interpelado. Preguntarse una y otra vez por qué,
por qué no. Amar.

El que está cumplido. Aquel que ya.

La muerte me da por Anne-Marie Bianco.


IX. REENCARNAR

La aflicción es una cuestión de exceso de orden.

¿Es la aflicción lo mismo que el desconsuelo?

Seguramente ella se habría preguntado eso antes.

No sé qué pudo haberse preguntado él.

Si en lugar de haber llegado a una fiesta se hubieran quedado a solas en su casa sin duda alguna habrían llorado.

Sin duda alguna: esa frase me espanta.

Cabe la posibilidad de que el hombre y la mujer habrían guardado silencio en habitaciones distintas de la misma casa.

Las casas grandes se acomodan a la soledad de sus habitantes.

Una oración completa es como una habitación donde una mujer o un hombre lloran sin notarlo.

El cielo no había estado nunca tan azul.

La tristeza con frecuencia se expresa a través del llanto.

Es también común que la tristeza resulte inexpresable.

¿Es lo mismo la tristeza que la aflicción?

Fragmento, El disco de Newton. Diez ensayos sobre el color.


VIERNES, DICIEMBRE 24, 2010. 8:22 AM, 

El tiempo es, en efecto, lo que pasa. Érase una vez. Hubiera. Fue. Lo propio de la luz es alumbrar lo que no está. Un color es un sistema de registro. El objetivo no es la emoción ni el consenso. Ahí hubo algo alguna vez, dice. O se dice. La memoria es un juego de niños que juegan con escalpelos. La frase es lo que sustituye. El presente es un regalo, sobre todo en inglés. Con frecuencia, uno no sabe lo que escribe. Con frecuencia, uno lee. Uno dice: lo recordaré así.

Viriditas.

VI. LOS ESCOTOMAS

Centelleante:
esta zona ciega del campo visual
esta serie de destellos luminosos
móviles.

El hecho de saber
cosas

porque sí

el hecho de imaginárselas

la mente ve
lo que quiere ver

claramente. El
lecho.
La cicatriz.

La imaginación pública.


Cristina Rivera Garza es una autora, traductora y crítica mexicana. Sus libros más recientes son Autobiografía del algodón (2020), El invencible verano de Liliana (2021) y la publicación de su poesía completa, Me llamo cuerpo que no está (2023). Su obra ha merecido reconocimientos como la MacArthur Fellowship 2020, el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2021 o el reciente Premio Pulitzer 2024 en la categoría de Memoria o Autobiografía.

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