Poesía,

Cinco poemas de Santiago Canto Sosa

SantiagoCanto

(Calkiní, Campeche, 1962). Es maestro jubilado. Ganó los Juegos Florales Nacionales de San Román, en la ciudad de Campeche, en 1986. Participó en el I Encuentro de Escritores Jóvenes de la República, organizado por el Departamento de Literatura de Bellas Artes en 1992, y en el VII Encuentro de Poetas del Mundo Latino, celebrado en la sede Campeche, y organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Gobierno del Estado de Campeche, a través de su Instituto de Cultura, en 1992. Libros publicados: Resumen de la piel (Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Campeche, 1994), Los cantos de uno (Ediciones Nave de Papel de Bacalar, Quintana Roo, 1997), Abecedario de la casa (Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias, PACMYC-Campeche), Anecdotario calkiniense (Edición del Ayuntamiento de Calkiní), Poetas del camino real (compilador; edición de la Universidad Autónoma de Campeche, 2008) y Biografía del insecto (edición particular, 2021).


Poeta de oficina

La libertad, poeta,
es una palabra mediocre
que escupes al vacío.

Tú,
que dices nombres y cigarros,
que amaneces ronco de tanto pensar,
guardaste el pan de tus poemas
en un archivo,
tal vez para dárselo a la rapiña
o al olvido de las telarañas.

Te oxidaste, poeta,
y quizá valga más un peine roto
que un libro escrito por tu sangre.

.
Poeta que te vas

Si supieras que la muerte
para nada sirve
(ni para comprar migajas de consuelo)
no irías a tu funeral.

La Parca se disfraza de consorte
para que el hombre
beba con ella un litro de sudor
y luego se despoje al mundo
de un poeta inmenso.

Si permanecieras
en tu rincón de libros abiertos
no tendríamos los nuevos poetas
porqué escribir metáforas a tu muerte.

.
“No podrás morir”

Tu cuerpo yace en los periódicos
como noticia que el dolor reclama.

Tus hermanos poetas te consumen,
leen tu rostro a cada rato,
pelean por tu luz sin títulos.

Para qué sirven tus huesos junto al mar
sobre la isla,
si tu piel fue devorada por los buitres
en el polvo de la soledad.

Para qué sirve tu recuerdo
si no para soñar que amaste el mundo.

.
Por qué se apagan los poetas

Los poetas buscan la muerte
para que la Piedra no diga:
están locos.

Los poetas conocen la verdad del muro;
razonan, brillan,
paren su abandono.
y al final destruyen sus palabras.

Después de una lluvia de esquelas,
la Piedra
vuelve a poner un letrero en el camino:
están locos.

.
Un libro

No es alcoba de fotografías,
ni burdel de sueños para consumo del lector;
no es la hoja en blanco,
ni el ejército de palabras en busca de rutinas;
no es laberinto que los dioses del polvo
entremeten en las bibliotecas minusválidas.

Un libro es el amor de la plegaria,
la caricia del hombre en los anaqueles del mundo,
esperanza del poeta, exactitud y clamorío,
luto y nacimiento de otras páginas.