Poesía,

Cuatro poemas de Carlos Mackenzie

CM

(Ciudad de México; 1986). Es docente e investigador de profesión, ha impartido cursos sobre apreciación y comprensión de poesía a partir de distintas temáticas, ha publicado varios artículos y reseñas en revistas especializadas, nacionales e internacionales, sobre métrica, versificación y ritmo en el teatro de los Siglos de Oro y ha participado en varios congresos nacionales e internacionales.


POEMAS
Es de vida o muerte
esta muerte que es debida,
de cada uno depende
si la deuda es de vida
o es debida la muerte.
Si la vida es lo que debes,
la nostalgia es perdida
en el sendero que transitas;
si es la muerte la debida,
no pesará que la vida
ofrezca en sacrificio
todo aquello que no viviste
a la muerte que vivías.
.
.
Ω Ω Ω Ω Ω Ω
Por las noches, es el bosque
una gran, áspera mancha
oscura que da relieve
y textura a esta calma.
.
Antes, el canto sutil
de la lejana cigarra
hacía flotar las notas
en etéreo pentagrama
.
—los bemoles,
los sostenidos
que solfea
la madrugada.
.
Hoy, sólo queda el lejano
ruido de la despiadada
máquina, el trasnochado
cansancio en las espaldas,
.
queda el suspiro incierto
del alivio de la casa,
sabiendo que los grilletes
los traemos en el alma
.
—queda el smog,
los suplicios
reflejados
en cada cara.
.
Antes, un baño de luces
por la noche constelaban
para el placer insomne,
Morse de luces lejanas.
.
Hoy, la urbe ha devorado
con sus falaces mesnadas
de neón y vil artificio
bellas luces milenarias
.
—Hay gemidos
citadinos,
agonías
proletarias.
.
En el agotado andar
de las quejumbrosas almas
resuenan sus amarguras,
de-presión exacerbada
sobre los hombros caídos
de las vidas explotadas,
de la falta de horizontes
que prometan paz y calma.
.
Quizá vuelvan a encenderse
cada chispa del mañana
en el corazón de todos;
la breve luz —añoranza—
que ha gritos pide lucha,
que oprimida aún aguanta
con violencia represora,
la libertad ansiosa aguarda.
.
.
A mi gato
Tu huella ha quedado firme,
bien bien marcada en los días
en que tu deambular fue,
sigilosa sinfonía,
un fugaz rastro inasible
de tu grata compañía.
.
Cada paso te alejó,
no sospeché tu partida,
sólo dejaste las huellas
de tu paso por mi vida.
.
¿Y la vida qué es, en fin,
sino cada despedida,
la nostalgia en la sangre,
las lágrimas esculpidas?
.
En el hueco del sofá
se conserva la felina
esencia que en él dejaste,
la calidez de tu vida
contemplando cada hora
hasta nuestra despedida.
.
Todavía tu rincón
favorito tus huellitas
espera sentir de nuevo,
la casa añora tu vista.
Aún espero tus maullidos
al volver de tu partida.
………….No tardes en volver
………….que tu leche se enfría.
.
.
Alma
Me ha crecido un alma mientras
esperaba que todo mejore.
Me dejé encadenar al bien, al mal,
me esclavicé al mejor postor.
.
Supe que mis semejantes
se perdían por mano propia,
mientras ganaba la salvación.
Mi alma, breve semilla,
esperaba los rayos del mayor astro,
dictaba que el cielo es para pocos,
que el paraíso se gana con sudor,
lágrimas, con la misma sal de los mares
azotando las orillas del dolor;
se gana dando ciego yugo
a las leyes —otras cadenas que me pesan—,
con respeto al opresor;
en fin, hay que ser obediente
cordero que sonríe a su matador.
.
El alma, tierno germen,
me hizo acreedor
de un efímero bienestar
—todos somos Caínes
asesinando con progreso
a nuestros hermanos, a su libertad.
.
Preso del potro, el alma
jala de mis cadenas al cielo,
mientras la moral —conjunto de supercherías—
me jala a lo terreno,
y no puedo renunciar
porque el horror, el errar, es etéreo.
.
Quedo suspenso, cansado,
viviendo el infierno
que la mentira ha desatado.
El temor al mal late fuerte,
no tengo más qué caer
arrodillado, sin fuerzas,
para advertir, desde abajo,
que el progreso es la unión de fuerzas,
no es el ideal externo a la voluntad,
que calla nuestra voz.
El alma, robusta y enhiesta,
me roba la libertad,
me amordaza al individualismo,
sofoca cada intento de ayudar.