Poesía,

Enoch Cancino y Juan Bañuelos: dos poetas, una tierra, y la trascendencia de Chiapas en la poesía mexicana

Enoch

La poesía de Enoch Cancino Casahonda (6 de octubre, 1928) refleja un profundo arraigo a su tierra natal, con un estilo marcado por la contemplación de la naturaleza y una búsqueda filosófica que explora la condición humana: un sentido regional, con referencias a las tradiciones y paisajes chiapanecos, pero que también aborda temas universales como la muerte y el destino.

Por su parte, Juan Bañuelos, también chiapaneco nacido el 6 de octubre pero cuatro años después, en 1932, fue una figura esencial en la poesía mexicana del siglo XX. Bañuelos es conocido por su compromiso social y su poesía combativa, que refleja la lucha contra la injusticia y la opresión. Fue uno de los miembros del grupo “La espiga amotinada”, junto a otros poetas, tanto de Chiapas como de otros territorios nacionales, de su generación, y su obra está marcada por una conciencia política que busca dar voz a los marginados y a las culturas indígenas.

Ambos poetas, desde perspectivas y estilos diferentes, lograron plasmar en sus obras tanto el paisaje humano como el geográfico de Chiapas, contribuyendo a enriquecer la poesía mexicana con sus voces distintivas. Es por ello que en la fecha de su natalicio los conmemoramos con una muestra de su poesía.


Enoch Cancino Casahonda


USOS

La vida está llena de errores,
escapadas inútiles,
entradas en falso.

Caemos en la trampa
de levantarnos nuevamente,
de persistir en el aprendizaje.

Se gastan las palabras con el uso,
como la piel del traje o los zapatos,
y hay que inventar otras
para decir lo mismo.

Porque el despulimiento de vivir
necesita barnices.

.
LA FUGA

He perdido un amor,
un familiar,
y el tiempo.

La vida es un continuo
andar perdiendo
lo que tuvimos
y lo que tenemos.

Es una bolsa rota
en que ponemos
las monedas, las llaves
y los sueños.

.
EN LA CASA NATAL

Allá en la casa de Martí, en La Habana,
existe un árbol de matilishuate
(los cubanos le dicen roble blanco)
que en este mayo estaba florecido,
abierto por el sol de la mañana.

¿Cómo se llamará este árbol en Honduras,
en el Perú, en Antigua Guatemala?
Tal vez se llame Amor en quechua o maya,
Resplandor o Esperanza en araucano.

Todo puede pasar,
los nombres vienen,
van.

Mas lo importante de la cosa es esto:
que al ver un árbol frente a mi ventana
estoy pensando en el que vi por mayo
allá en la casa de Martí, en La Habana.

.
LA SOLEDAD

En lo íntimo soportaba poco a las gentes.
Busqué la soledad,
la tuve toda.
Saludé tantas veces el alba.
Solo. Completo.

Me exasperó la soledad, de pronto.
Ese silencio de los muebles rotos,
ese morirse sin estar ninguno.
Así, sin darme cuenta,
sin pensarlo,
en el saludo del cartero,
en la entrega del diario, de la leche,
en los pasos tardíos del vecino,
buscaba estar con alguien,
ser de alguno.

Hallé esposa,
tengo hijo.
No quiero nunca para ellos
la soledad

.
CANTO A CHIAPAS

Chiapas es en el cosmos
lo que una flor al viento.

Es célula infinita
que sufre, llora y sangra.

Invisible universo
que vibra, ríe y canta.

Chiapas, un día lejano,
y serena y tranquila y transparente,
debió brotar del mar ebrio de espuma
o del cósmico vientre de una aurora.

…Y surgió, inadvertida
como un rezo de lluvia entre las hojas,
tenue como la brisa,
tierna como un suspiro;
pero surgió tan honda,
tan real, tan verdadera y tan eterna
como el dolor, que desde siempre riega
su trágica semilla por el mundo.

Desde entonces, Chiapas es en el cosmos
lo que una flor al viento.

Chiapas nació en mí:
con el beso primario en que mi madre
marcó el punto inicial del sentimiento.
Chiapas creció en mí:
con los primeros cuentos de mi abuelo,
en la voz de mi primer amigo,
y en la leyenda de mi primera novia.

Desde entonces, Chiapas es en mi sangre
beso, voz y leyenda.

…Y fue preciso
que el caudal de los años se rompiera
sobre mi triste vida solitaria,
como la espuma en flor, de roca en roca,
para saber que Chiapas no era sólo río,
para saber que Chiapas no era sólo estrella,
brisa, luna, marimba y sortilegio.

Para saber que a veces también era
la indescriptible esencia de una lágrima;
algo así como un grito que se apaga
y un suspiro de fe que se reprime.

(Supe que Chiapas no era sólo el insomnio de la selva
besando la palabra de los vientos
y el río llorando epopeyas
en el torrente de las horas viejas…)
Percibí en ella
una sed insaciable de nuevos horizontes,
una ansia inconfesada de compartir su vieja voz de arrullo
su triste voz
(triste como la imagen del indio
clavada entre la cruz de sus caminos).

…Mas supe también que Chiapas era
el callejón aquel donde ladraba el tiempo,
aquel olor a lluvia que cantaba
la santidad de nuestras almas niñas.

Y, supe además, que a ratos era
una fiesta en el barrio,
el aroma infinito de una ofrenda
y una marimba desafiando al aire
profanado de cohetes y campanas.

¡Chiapas!
he de volver a ti como un suspiro al viento,
como un recuerdo al alma.

He de volver a ti
como el cordero fiel de la leyenda
para ser una nota, que perdida,
vague en la soledad de tus veredas.

Para ser “uno más” entre tus redes,
tejidas con el hilo del incienso
y beber el poema de tus noches
en la leyenda azul de tus marimbas.

Y cuando viejo, solo y abatido
se aproxime el final de mi existencia,
he de besar tu tierra para siempre.
A esa bendita tierra,
que cual ella me hiciera:
con un alma de cruz
y de montaña.


Juan Bañuelos

DONDE SÓLO SE HABLA DE AMOR

A los hombres, a las mujeres
que aguardan vivir en soledad,
al espeso camaleón callado como el agua,
el aire arisco (es el aire un pájaro atrapado),
a los que duermen mientras sostengo mi vigilia,
a la mujer sentada en la plaza vendiendo su silencio.
En fin, diciendo ciertas cosas reales
en una lengua unánime, amorosa;
a los niños que sueñan en las frutas
y a los que cantan canciones sin palabras en las noches
compartiendo la muerte con la muerte,
los invito a la vida
……………………..como un muchacho que ofrece una manzana,
me doy fuego
……………………..para que pasen bien estos días de invierno.
Porque una mujer se acuesta a mi lado
……………………..y amo al mundo

ESENCIA REAL

II

No vivió la rosa más allá de su aroma.
No existió el pájaro más acá de su canto.
Jamás fue el agua dueña de su forma
ni existieron lágrimas fuera de su llanto.
Todo tiene su asidero.
Esperanzadamente me sostengo
en el aire, en la tierra, en el agua
y en el fuego.

OBOE NOCTURNO

Nos lo dijo la noche reclinada como una mujer vieja
En aquella colina:
Partimos la soledad como el pan más amargo.
Y aún así hemos seguido viviendo.
Callamos puertas, deshojamos muros,
Nadie nos vio correr tras el último tranvía de la noche.
Repasé caminando las palabras de arena
Que les dije en el mar a los amigos,
Y era mi boca la boca del silencio
Mordiendo aquellas casas.
(Me custodia la ira con su puño de rejas,
Con el sonido extinto de la sombra. Después,
Mi tardo andar imita la dirección de un río
O el camino de hormigas alrededor de un árbol.)
Leo un anuncio de neón
Que besa obscenamente la espalda de una estatua,
Alguien hace el amor
Y el mundo es más hermoso,
Y es cierto que el sereno ronda su última vuelta
Porque yo empiezo a ser testigo de los sueños.
A estas horas hay muchos hombres que van y vienen
Alegres, preocupados, en medio de la calle
O avanzando contra un muro.
Es la hora en que la fiebre sube a los enfermos
Como una hiedra sonámbula y flotante.
Con ojos fijos la música de un viejo cabaret
Madura lentamente el deseo,
La quemadura busca querencia en la ceniza,
Y recuerdo que es jueves
Sólo por darle un nombre al tiempo.
Los silbatos de las fábricas cercanas
Me traen preocupación y frío,
Y me duele la noche y el auto que frena de repente
Y el llanto del recién nacido.
Lo ordena el viento oscuro
Esa rama caída al azar en el camino;
Lo ordena el viento oscuro
Para que tú recibas las balas
Del guerrillero fusilado,
Para que ames
Aun desangrado en luto.
Y grita.
Grita con toda tu piel como si fuera
La lengua del mar mezclada con la noche.
O aún mejor: ponla tensa como un tambor que suene
Y despierte a los hombres.

DIGO

Donde mi sangre es piedra carcomida,
allí donde tú ignoras lo que pasa,
allí, mi voz doliendo se hace brasa
que el agua apaga en ácida mordida.

Golpeando muros voy tras la salida
de esta quemante y rumorosa casa,
que no hay dolor más duro –de argamasa–
que buscar el amor en quien olvida.

Un traje abandonado es lo que pesa
más que el silencio y más, y más que un muerto,
menos que un pan dejado en nuestra mesa.

Quita tu mano de mi carne viva.
Si al fin te vas yo quiero estar despierto,
Amor. Amor, destruye lo que escriba.

HUELGA DE HAMBRE

5

Aquí en México escribo estas palabras.
Juan me llamo:
……………………..No soy nadie
……………………..……………………..Y soy el pueblo,
Fui gemelo y por dos me voy muriendo.
Aquí en México escribo estas palabras,
Les doy ocupación el día que cumplo años.
Les doy su justo nacimiento.
El día que cumplo engaños
Soy un propósito de tiempo.
Las palabras son hijas de la vida.
Sufren, paren; también tienen sus muertos.
Y en la honda capital de la miseria
Las armé de fusiles y de verbos
(En esta patria muda, perseguida,
Donde hasta el aire mismo va a dolernos).
Yo fui el autor.
Lo que suena a dolor me suena a pueblo.
Nací en el Sur. Mi nombre:
….Juan Bañuelos.