Hugo Gutiérrez Vega nació el 11 de febrero de 1934 en Guadalajara, Jalisco. Fue un hombre de múltiples talentos: poeta, narrador, diplomático, actor y académico. Su formación fue vasta, con estudios en Letras Inglesas en la Universidad de Michigan, Literatura en Roma y Sociología de la Comunicación en Londres. A lo largo de su carrera diplomática, ocupó cargos en diversos países, incluyendo la embajada de México en Grecia, lo que enriqueció su visión del mundo y permeó su obra literaria.
Su poesía, comprometida con la realidad social y la experiencia humana, refleja una profunda preocupación por los temas del exilio, la memoria y la identidad. Fue autor de libros como Cuando el placer termine (1977) y Los pasos revividos(1997), y su obra ha sido reconocida con galardones como el Premio Nacional de Ciencias y Artes en Lingüística y Literatura en 2013. Además, desempeñó un papel clave en la difusión de la literatura a través de su labor en la Universidad Nacional Autónoma de México y en la dirección del suplemento cultural La Jornada Semanal. Falleció el 25 de septiembre de 2015 en la Ciudad de México, dejando un importante legado en las letras mexicanas.
MÉXICO-CHARENTON, 3. LA INFANCIA
En la llanura el árbol solitario
las ramas desprendidas por el aire
este año
una cosecha de resecos frutos
se arrastró por el suelo
y en el valle
crecieron las marañas los espinos
toda la noche el sueño anduvo solo
y regresó a la hora de los gallos
Todas las noches la visita horrible
la cabeza pequeña que avanzaba
hasta llegar enfrente de la cama
la cara del arcángel castigado
crecida en pelos en colmillos agrios
abría las fauces para devorarme
Despertaba llorando
en la ventana
las gotas de la lluvia
la casa se movía con pasos breves
hacia los prados de la madrugada
Sin dolor es que pienso en estas cosas
las manos ya están quietas
el sueño malo se quedó prendido
en las ramas del árbol
a veces lo contemplo
es un girón de ropa una piltrafa
a la luz de los llanos sin cosecha
ya pienso en él con pena
se me ha ido
y era mejor
que el sueño blanco
en que ahora me hundo
este sueño de sueños sin recuerdo
.
SUITE DOMÉSTICA, III
Porque soy un señor domesticado
que escribe versos
y gesticula en los parques,
digo que nada pido.
La vida ha derramado su cornucopia
sobre mis zapatos.
Tengo un auto, dos trajes,
diez pañuelos, y me puedo comprar
nuevas corbatas.
Me inquietan las jornadas submarinas.
Sé volar y lo hago raras veces.
Aquí paré mi tienda. Sólo espero
esa fiesta nocturna. Me moriré
cuando el placer termine.
.
RETRATOS Y PAISAJES, I. POCA COSA ES UN ÁNGEL
Peripuesto,
llevando entre las manos
el nido de las buenas intenciones,
salió de su casa.
Pasó el día con las manos cerradas
sintiendo los breves picotazos
de los pájaros ciegos.
En la noche al abrirlas,
encontró los cadáveres
de dos pequeños ángeles.
Los enterró al lado del geranio
para que florecieran.
Nada pasó.
Poca cosa es un ángel.
.
IV. EL SOL EN TEBAS
A pesar del dolor y de la ausencia,
bajo este sol que sigue sin descanso,
entre montañas arduas y veranos de fuego,
se abre camino el valle.
Estamos vivos. Nos miramos
Y nuestros ojos cumplen sus oficios.
¿Estamos vivos? ¿Tebas está viva?
¿resiste a los perjuicios del consumo?
¿a los letreros y a los detergentes?
¿a esta feria del plástico y basura?
¿a este mundo que todo lo consume?
¿al prestigio sin fin de la chatarra?,
nuevo dios familiar,
¿novísimo Hermes con casco duraflex?
Me digo que McLuhan, profeta desolado,
tenía razón: lo diverso se acaba.
Camino en Tebas y este sol me dice
que cerremos lo ojos;
nuestra Tebas se oculta
en la imaginación.





