Poesía,

Instantánea de un vestido ardiendo, poema de Pablo Rodríguez

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Foto: Casandra Gómez.

(Xalapa, Veracruz, 1997). Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Veracruzana. Editor de la Revista Literaria Tintero Blanco. Realizó una estancia de estudios en Granada, España. Actualmente es becario del PECDA Veracruz (emisión XXIII) en el área de poesía. En el 2018 y 2016 fue becario del Curso de Creación Literaria para Jóvenes de la Fundación para las Letras Mexicanas y del Festival Cultural Interfaz. Textos suyos han aparecido en medios digitales e impresos como Punto de Partida, Punto en Línea, Círculo de Poesía, Vallejo & Co., Criticismo, Sangre Ediciones, Revista Literaria Taller Ígitur, Revista Literaria Monolito, Fósforo, entre otros.


Collage Instantánea de un vestido ardiendo, de Pablo Rodríguez.

[…] nuestro silencio
sonreía. Le tomamos esta única foto.

Elisa Díaz Castelo

la última vez
nos tomamos esa foto
pero ya había algo diferente
en las instantáneas de nuestro hogar:

tal vez subir a la azotea
………….acercarnos al lente
……………………no sentir un límite
porque nosotros mismos nos tomamos
por quienes fuimos: alguna vez me tomaste
sentado en mi azotea: el cuerpo de tarde
y unas flores desteñidas por el suelo

me dijiste: te ves triste
me dijiste: la tarde
lleva tu corazón
roto

que sea ésta nuestra única verdad:
nos tomamos tanto que cruzamos
el límite en las fotografías

alguien sale por su puerta

esa vez te tomé antes de bajar a tu departamento:
nuestro último aniversario fue especialmente el primero
o especialmente el único: caminaste hacia la puerta
y yo detrás de ti y tu vestido una instantánea ardiendo:

no te dije nada
no te muevas
ni un mírame

disparé sin avisar como nunca antes
ni cuando nos teníamos fue así
ni cuando el quebranto empezó
a cruzarnos la puerta

te dije:
es muy íntima
es la foto más tuya que he tomado

ya no cruzo tu puerta

fue el silencio: nunca se borra
nunca en las fotos un nosotros
un negativo que no alcanzo
a revelarlo entre las cenizas:

no sé si sean nuestras
ya no se borran ya no
se queman
no sé si están
en esa caja
ya no sé dónde
las guardarás
ahora
no sé
si existan

ya no cruzas mi puerta