Poesía,

Selección de poemas del libro Xicotepec. Años roble, de Aurelia Cortés Peyron

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(Ciudad de México, 1986). Licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM. Becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas en dos periodos (2011-2012 y 2012-2013). Maestra en Escritura Creativa por la San Francisco State University. Becaria del programa Jóvenes Creadores del Fonca en la disciplina de poesía en dos ocasiones (2016 y 2018). Autora de los poemarios Alguien vivió aquí (Argonáutica, 2018) y Xicotepec. Años roble (UAM, 2022). Es profesora de escritura creativa y de español como lengua extranjera.


Casa
Aquí, soy huésped. Somos.
Nadie vive aquí.

Antes de que la familia de Regina lo comprara, nadie
le decía “el rancho” ni tenía un nombre de mujer,
Teresa, escrito en un muro encalado o en
un arco en ruinas, no recuerdo, quizá María Helena.

Un gringo mandó construir la casa. Hay más cuartos
de los que nunca pudo llenar.

Dicen que su esposa enloqueció en esta selva,
mientras el hijo moría en la de Vietnam.

Dicen que aquí han visto cosas.

.
Casa
Aquí soy huésped. Proyecto poca sombra. Como
orquídea, me cuelgo del ramaje de otras familias, me
uno a la tribu que se improvisa una semana un
mismo techo.

.

Bosque de niebla
o mesófilo de montaña
Todo apunta hacia el cielo y hasta el alma se nos
………………………[ vuelve vertical,
nuestros pasos se hacen cortos y la savia
contra toda ley física
sube el tronco, irriga las habitaciones
de la hoja,
el agua nunca está quieta,
la humedad engendra tintas vivas,
colindan especies boreales
y las plantas epífitas, aéreas
se aferran a los árboles
como si fueran tierra firme.
Los helechos curvan el aire,
el aire acuna sus esporas.
Los pinos trazan sus casas triangulares
de agujas y sombra.
Por todo esto, nos permitimos llamarle
bosque y selva.

.
Casa
Reconozco algunos lugares en las fotos que me
enseña Regina, pero aparecen foráneos, mal
recordados. Allí están todos en la entrada, frente a
la casa grande, o bajando al río. Sólo sé dónde están
por un retazo de montaña o muro, algunos árboles.
Comparo los rostros de madres e hijas y me
detengo en lo que los vincula. Un mismo lunar
repetido.
.

Bosque de niebla
o mesófilo de montaña
En México, el bosque mesófilo está repartido en
siete estados: Chiapas, Veracruz, Tamaulipas, San
Luis Potosí, Hidalgo y Puebla. Xicotepec de Juárez
está en la Sierra Norte de Puebla. He visitado
pocos, sólo de pasada, pero he podido reconocer en
ellos los hermanos del nuestro, las mismas marcas
de nacimiento, pero otras flores, bromelias
diferentes en los árboles. Cuando nació su sobrina,
otra amiga me dijo que la bebé dormía
exactamente como su padre, recién difunto. Su
sobrina tenía gestos y movimientos del abuelo al
que nunca conoció.

..

Dentro
Aquí, soy huésped.
En el pasillo,
columna vertebral de todos los cuartos,
bajo este techo rojo
que el halcón reconoce de ida y vuelta,
soy huésped.

No pasé las vacaciones bañándome en este río,
no encontré cuarzos ni puntas de flecha
al hurgar en su lodo.

No corrí por las losas tibias, empapada, mis huellas
evaporándose a cada paso, ni le ofrecí a mi madre
una rana translúcida para sacarla de su
conversación.

No me esperaban unas botas de hule en el clóset.
Pero soy la niña
que me cuentas que eras.

.

Limbo
Vine a sentarme al borde
para separar los contornos
de lo que escucho y no veo:

circula el voltaje de las cigarras

las espinas se multiplican en el aire

los nidos pesan

vine a acariciar los lomos negros,
a ver cómo se coagula
el aire entre las ramas.

Ya no me duele la espina que está.

.

Niebla
Vendrá con su compresa húmeda
a curar mis ojos
de la profundidad
para que sólo miren lo que pueden
tocar las manos.
Hará brotar de cada accidente
extremidades verdes.