Poesía,

Apuntes sobre Las armas que dejó la guerra, de Fernando Trejo

Armas

Desde que Louis Daguerre patentara el daguerrotipo, considerada como la primera cámara fotográfica de la historia en 1839, se comenzaron a registrar instantes de dos formas: primero, y como desde siempre en los tiempos del hombre, en la memoria, para resguardarlos muy dentro de lo que somos: una serie de recuerdos a los que acudimos alguna tarde cuando nos quema la nostalgia o nos araña dulcemente la tristeza, recuerdos para no olvidar de dónde venimos. Segundo, en una cámara, ya sea profesional o las del dispositivo móvil para subir y dejar rastro de ciertos momentos, de ciertos instantes, y que otros, en otros espacios y tiempos, puedan ver y compartir nuestro júbilo, nuestra forma particular de capturar detalles.

Por ello, tras presentar Las armas que me dejó la guerra del poeta Fernando Trejo, libro con el que obtuvo los Primeros Juegos Florales Raúl Garduño 2020, organizado por el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas y el Centro Cultural Rosario Castellanos, me obliga a pensar en los instantes que algún fotógrafo, o algún amigo, irá registrando de este momento, de esta evocación en la que estamos aquí, ahora, sentados, hablando de libros y, en lo particular, de un libro de poesía cuya base de inspiración es una de la obras del gran fotógrafo polaco Peter Lindbergh, cuyos trabajos se enfocaron a visibilizar el mundo se las súper modelos.

El libro, cuya inspiración es la creación del Calendario Pirelli 2017, abre con un disparo a quemarropa, con un puñado de versos saliendo como una ráfaga de luz para capturar un momento preciso y cuya evocación, creo, bien podría ser aquella primera vez que Peter Lindbergh tomara una cámara, casi accidentalmente, dicen algunos biógrafos, sin saber que se convertiría en un hito desde finales de los años 70 y que sus disparos ilustrarían las portadas e interiores de varias prestigiosas revistas europeas.

Fernando Trejo retrata a Lindberg como un francotirador. Bajo un armonioso y sutil juego de palabras va bordando un sendero por el que describe la forma en cómo imagina a Peter ejerciendo su oficio de hacedor de imágenes, de congelador del tiempo, de romper con los cánones establecidos y exigir capturar la esencia de la vida más allá del make up.

Así, vemos que en el segundo poema nace la evocación a la actriz sueca Alicia Vikander, y tras ella, el poeta Fernando Trejo va tejiendo y mostrando elementos sustanciales que logran dejar en claro su afición por este oficio, el de francotirador de la lente y de la pluma. Luego saltan otros nombres de actrices y súper modelos, de mujeres que conocemos por los medios de comunicación o la pantalla grande: Anastacia Ignatova, Charlotte Rampling, Helen Mirren, Jessica Chastain, Julianne Moore, Kate Winslet, Léa Seydoux, Lupita N’yong’o, Nicole Kidman, Penélope Cruz y Robin Wrigth, parecen deambular en una pasarela dejando a su paso manojos de versos que las retratan.

Peter Lindbergh. Foto: Sara Scrive.

Al cierre del libro, Fernando Trejo diseña una breve semblanza poética de Peter Lindhberg, del niño que brotó como una luz de esperanza en su hogar, mientras las bombas de la Segunda Guerra Mundial caían quemándolo todo, mientras un pasado de violencia y de cambios marcaban sus pasos. Una biografía que muestra en cada verso la sensibilidad que legó la violencia, la necesidad de ser también quien dispara, mas no para robar la vida, sino para grabar la esencia de la misma en sus disparos, para dejar testimonio de los rostros de su tiempo y capturar la belleza a su manera.

Celebro este libro nuevo del poeta Fernando Trejo porque junto a Traveling, Ciervos y En los ojos el mar, por ejemplo, forman ya un grupo de poemarios donde el poeta chiapaneco muestra otros derroteros: el de temas que lo apasionan y que lo llevan a construir y reconstruir otros mundos, otros escenarios, como este donde la cámara de Lindberg muestra a 14 actrices internacionales a las que Trejo mira desde otra lente y desde otros ojos, como Peter para mostrar la belleza sin artificios ni retoques.

César Trujillo (Yajalón, Chiapas, México, 1979). Poeta y politólogo. Ha publicado siete libros de poesía. Su obra ha merecido el Premio Nacional de Poesía Rodulfo Figueroa 2017, el Premio Juegos Florales de San Marcos Tuxtla 2019 y el Premio Nacional de Poesía Ydalio Huerta Escalante 2019.

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