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Narrativa

Narrativa,

La madreada, cuento de Sebastián Arce

(Costa Rica, 1986). Ha publicado los poemarios Emigrar hacia la Nada, Variantes de una herida y La grieta en el espejo. Aparece en las memorias del Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango, Guatemala (2018), y del Encuentro Internacional de Poetas de Zamora, México (2020). Varios de sus microrrelatos aparecen en la Antología iberoamericana de microcuento (2017), compilada por Homero Carvalho. Su primer libro de cuentos, Vértigo, está pronto a ser publicado en Guatemala.

Narrativa,

Cristales, de pronto; cuento de Giacomo Orozco

(Cuernavaca, Morelos, 2000). Ha recibido formación en artes visuales por el Centro Morelense de las Artes del Estado de Morelos (CMAEM) y en literatura y escritura creativa por la escuela de escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), así como diversos talleres en otras instituciones. Ha participado en distintos proyectos de artes visuales y en eventos de difusión literaria con la lectura de textos de su autoría.

Narrativa,

Dos voces al tiempo, cuento de Carolina Toro

(San Luis Potosí, 1976). Locutora y narradora, miembro activo de la Sociedad de escritores michoacanos. Produce el programa radiofónico de literatura sonora Letra viva. Su libro de cuentos La sombra de las cornisas obtuvo en 2016 el premio Manuel José Othón en la categoría de narrativa, en el marco del certamen “20 de Noviembre”, que organiza el estado de San Luis Potosí.

Reseñas,

Dos novelas breves de Santiago Vizcaíno

La novela es el género de la libertad: carece de poética (principios o reglas estables de composición), es mutante y mutable en cuanto a la forma del discurso se refiere (puede aparecer como historia, antropología o confesión legal), permite decir aquello que en nuestra pequeña realidad se nos niega contar y, por si fuera poco, escapa a todo propósito moralizante. La novela breve, además, intenta robarle al cuento una economía de elementos que salven de cualquier morosidad que pueda desembocar en el aburrimiento del lector.

Narrativa,

Cuento Encuentro con una mano muerta del libro El perro estar, de Carolina Lozada

(Valera, Venezuela, 1974). Narradora. Ha publicado El cuarto del loco (Caracas: Barco de Piedra Editores, 2014), La culpa es del porno (Caracas: Libros de El Nacional, 2013), La vida de los mismos (Caracas: Fundarte, 2011), Los cuentos de Natalia (Caracas: Monte Ávila Editores, 2010), Memorias de azotea (Mérida, INMUCU, 2007). Lozada fue becaria-residente de la Fundación Bogliasco en el Centro Studi Ligure (Génova, Italia, 2012). Con el cuento «Los pobladores» obtuvo el 69. º Premio de Cuentos del Diario El Nacional (Caracas, 2014).

Narrativa,

Animals, cuento de Daniela Armijo

Maestra en Creación Literaria por la Universidad de Texas en El Paso y licenciada en Ciencias Humanas por la Universidad Iberoamericana Puebla. Algunos de sus textos han sido publicados en Lados B – Narrativas de alto riesgo (Nitro Press, 2018), BidiBidiBomBom –Antología homenaje a Selena (Paraíso Perdido, 2019) y en revistas digitales: La Peste, Baquiana, Replicante, Círculo de Poesía, Marabunta, entre otras.

Narrativa, Reseñas,

Boxeo fallido: sobre Vida y destino en un corrido. Grandes éxitos de Valentón Grajales, de Marcelino Champo

Nacido en Tuxtla Gutiérrez en 1983, Marcelino Champo ha venido haciéndose de cierta notoriedad en el ámbito local debido a sus cinco breves libros —cuatro de cuentos y una novela reciente—. Pero llamar novela a Vida y destino en un corrido. Grandes éxitos de Valentón Grajales (Tifón, 2020) es un equívoco. Se trata, dada su verdadera extensión —unas 76 páginas en el formato usual de un libro y no las 152 que resultan de achaparrarlo para que tenga el tamaño de una caja de disco compacto—, de un cuento largo, una novela corta o una nouvelle.

Libros,

Solana, edición ilustrada, de Fernando Trejo​

Escribí Solana a mitad del año 2013. Ahora puedo decirlo: tuve miedo. Escribirlo era escarbar no sólo en el recuerdo sino en el dolor de quienes conocimos a Carlos, mi primo, su protagonista. Sin embargo, fue él quien me palmeó los hombros, se ajustó las botas y emprendió conmigo el viaje a la solana de los departamentos de la octava norte, a nuestra niñez, a nuestra adolescencia, a nuestra juventud. La infancia –puedo atreverme a decir– es la etapa de la vida más sincera, la que forja.